ÁGORA

Yo no voy a decir aquí nada que a estas alturas no se haya dicho ya sobre Ágora, pero es una de esas películas que te deja algo dentro y hay que sacarlo…

Para empezar, el director: su versatilidad es increíble. Como me comentaba una amiga el otro día: “Cuando ves algo de Almodóvar sabes que es de Almodóvar, pero todavía no me creo que Amenábar haya sido capaz de hacer una de romanos.” Pues sí, sí ha sido capaz.

Luego, la protagonista: según ella misma ha dicho, Rachel Weisz tenía otra idea de la construcción del personaje, pero respetó las órdenes de Amenábar y fue capaz de sintetizar en Hipatia la frialdad de una estatua griega y el ardor de los sentimientos más elevados del ser humano. Deslumbra su belleza clásica. La actriz no podía estar mejor elegida.

La cinta ha sido atacada desde dos frentes: unos lo han hecho por anticristiana y otros por antihistórica. Yo no creo que Ágora sea lo primero y sí creo que es lo segundo, pero entiendo que la falta contra la Historia es una licencia al servicio de la historia, que a su vez está al servicio de un mensaje.

Efectivamente, ya hacia el final de la película Hipatia llega a construir la hipótesis de que los planetas giran en órbitas elípticas alrededor del Sol, hipótesis que conlleva dar dos pasos de gigante respecto del estado de la ciencia en el s. V d.C:  1º) Que lo que está en el centro de nuestro sistema planetario es el Sol y no la tierra y 2º) Que las órbitas de los planetas son elípticas y no circulares. Es verdad que, aunque hay antecedentes históricos de heliocentrismo (Aristarco de Samo, al que cita la propia protagonista), que yo sepa no existe ninguna evidencia de que nadie antes de Kepler lograra proponer un modelo exacto del sistema solar. Sin embargo, sí que parece que Hipatia escribió un tratado sobre las curvas cónicas y Amenábar aprovecha ese hecho con gran inteligencia para engrandecer a su personaje y, sobre todo, para construir uno de los pilares fundamentales de su historia.

Las cónicas son una categoría de curvas que incluye la circunferencia y la elipse, entre otras. En tiempos de Hipatia la concepción filosófica imperante sostenía que la Tierra ocupaba el centro del Universo y que los demás astros giraban en torno a ella en órbitas que sólo podían ser circulares, porque más allá de nuestro mundo temporal y corruptible todo era perfección, y la figura geométrica que mejor encarnaba esa perfección era el círculo. Pero Hipatia, que por ciertas razones intuía las órbitas elípticas, logra superar esa objeción de tipo “filosófico-moral” cuando, buena conocedora de las cónicas, repara en que la circunferencia sólo es un caso particular de la elipse: la circunferencia no es más que una elipse cuyos dos focos se han confundio en un solo punto, el centro de aquélla.

Es decir, cuando de verdad entendemos lo que es una circunferencia nos damos cuenta de que no tiene sentido decir que es “mejor” (ni peor) que una elipse. Aquí tenemos un ejemplo magistral de cómo un prejuicio (contra cualquier curva que no fuera una circunferencia) se supera cuando somos capaces de elevarnos por encima de él e integrar (no aplastar) nuestro antiguo punto de vista  en una visión más amplia de la realidad (la circunferencia no es más que la elipse; es “una clase de elipse”, ni más, ni menos). Pero ese camino sólo se puede recorrer utilizando el combustible de la comprensión, y lo primero que hace falta para comprender es estar dispuesto a hacerlo. Ésta es para mí la esencia de Ágora.

Y la esencia de la película nos lleva a las objeciones religiosas que se han levantado contra la misma. Desde el punto de vista que acabo de explicar, yo no siento que haya nada anticristiano en Ágora. Pienso que el conflicto religioso que sirve de marco a la cinta (eso sí que es histórico, por cierto) tiene como objetivo establecer un contrapunto entre la actitud de Hipatia que, a base de cuestionar sus creencias previas, logra superar sus prejuicios y adquirir una visión más amplia de la realidad, y la del fanático religioso, que se ciega hasta el punto de no darse cuenta de que ha renegado de toda la bondad que pudiera haber en las doctrinas aprendidas – ¿recordáis la escena en que decenas de cadáveres de judíos arden en una pira? -. Por eso estoy convencido de que los dardos de la película van dirigidos contra las actitudes, no contra las creencias de la gente; ¿cómo es posible que haya problemas para estrenarla en Italia?

Por otro lado, la cinta envuelve su mensaje utilizando el telón de un momento histórico de crisis: la caída del Imperio Romano de Occidente. Se ha sostenido que la caída de una civilización siempre es muy fecunda desde el punto de vista espiritual – cuando todo se derrumba, todo se pone en cuestión y nuevas perspectivas pueden sustituir a las que ya no sirven -. Tal vez en esa línea señaló Rachel Weisz en una entrevista que Ágora nos enfrenta con una situación histórica que permitió aflorar, a la vez, lo mejor y lo peor del ser humano. Quizás por eso la película me ha dejado algo dentro.

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5 Responses to “ÁGORA”


  1. 1 Kulebra 2 diciembre 2009 en 7:05

    Por fin pude llegar….dejaste tu link mal–
    releo

  2. 3 Julián 7 abril 2010 en 10:49

    No he visto la película todavía; una de las razones es la que comentas de poco rigor histórico.

    En cuanto a la caída del imperio romano, no fue algo violento, o de ruptura, sino que fue un proceso lento, gradual, que duró decenas de años, y donde no se observó un cambio sustancial en su forma de vida. Un muy buen amigo mío me regaló el libro de “Historia de España contada para escépticos”, y habla de ello.

    Cuando vea la peli vuelvo a opinar.

  3. 4 bego 21 febrero 2011 en 15:59

    A mí también me impactó esta película. lloré con ganas en la escena de la destrucción de la biblioteca. Cuanta sabiduría y cuanta belleza se habrá destruido en nombre de fanatismos diversos. Me dió muchísima pena. Y como tu dices, la actriz resulta perfecta para el papel. Un abrazo

    • 5 José Ignacio 22 febrero 2011 en 15:28

      A mí el ocaso del mundo antigüo siempre me ha llamado mucho la atención. Dicen que la caída de una civilización suele traer mucha riqueza intelectual y espiritual. Debió de ser un período increíblemente complejo, del que probablemente sólo nos ha llegado una mínima parte.

      Un abrazo,

      JI


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