Archivo para 24 enero 2014

HISTORIAS CON INTENCIÓN: MARTIN LUTHER KING

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Rosa Parks y Martin Luther King

El pasado día 20 se celebró el día de Martin Luther King, tan conocido por su lucha a favor de los derechos de los negros en Estados Unidos que huelga cualquier presentación de la persona, no así de su lucha como tal.

En su libro “La no violencia explicada a mis hijas” Jacques Sémelin nos cuenta cómo el origen de todo:

“Empieza en 1955. En el sur del país existe un gran racismo, así como segregación racial, lo cual significa que los negros no tienen derecho a mezclarse con los blancos. En  los autobuses, por ejemplo, deben sentarse en la parte de atrás y dejar los asientos delanteros para los blancos. En algunos restaurantes o cafés no tienen derecho a entrar. Aquí y allá un letrero proclama: <<Prohibida la entrada a los negros y a los perros>>. Suele darse el caso de que blancos extremistas ataquen a los negros, los golpeen e incluso los maten.

Sin embargo un día, en una ciudad particularmente racista, en Montgomery, Alabama, se producirá un acontecimiento extraordinario. Comienza por algo muy sencillo. El día 1 de diciembre de 1955 una costurera negra, Rosa Parks, vuelve a su casa después del trabajo. Está muy cansada y cuando sube al autobús, en lugar de dirigirse a la parte de atrás, como tendría que haber hecho, se sienta delante. Evidentemente, un blanco quiere sentarse en su sitio y va a quejarse al conductor: “¿Qué hace esta sucia negra en el sitio de los blancos?” La mujer es detenida por la policía. Un viajero negro corre a pagar la multa a los agentes a fin de que no la lleven a la cárcel. No obstante, Rosa Parks no consigue aplacar su cólera. Hoy diríamos que está llena de odio. Ya no puede soportar esta segregación. En compañía del hombre que la ha ayudado decide ir a ver a un  joven pastor negro que acaba de llegar a la ciudad: Martin Luther King.  Tiene 26 años, está casado y tiene un hijo.

Tampoco él soporta ya la segregación racial. Quiere que las cosas cambien. Es cierto, los negros ya no son esclavos como un siglo atrás. Dicen que son libres. Pero en realidad todos los días son humillados por los blancos; todos los días son tratados como perros. Martin Luther King tiene energía para luchar, pero no quiere utilizar la violencia. ¿Qué hacer entonces?

A la tarde siguiente se celebra una reunión con Marin Luther King y otros amigos. Todos están de acuerdo, aquello tiene que acabar. De pronto, alguien tiene una idea genial: “Organicemos un boicot. ¡Neguémonos todos a coger el autobús! Cuando la compañía de autobuses [evidentemente dirigida por blancos] vea que pierde dinero, nos tratará un poco mejor”. Al día siguiente, piden a todos los negros de la ciudad que dejen de coger el autobús: “No cojáis más el autobús para ir al trabajo, a la escuela, a la ciudad”. ¿Resultado? Un tremendo éxito: los autobuses circulan vacíos, o casi. Sin embargo, los negros se ven obligados a organizarse: para desplazarse, comparten entre varios un mismo coche, o cogen taxis. Muchos van a pie, aunque tengan que recorrer varios kilómetros.

Los blancos no ceden: “Esos negros han encontrado un nuevo jueguecito; ¡acabarán doliéndoles los pies y se hartarán!” Los más racistas pasan al ataque; Martin Luther King recibe amenazas por teléfono: “¡Sucio negro, basura, te arrancaremos la piel a tiras!” Los insultos se producen con regularidad. El 30 de enero de 1956 una bomba explota delante de su casa; por suerte, nadie resulta herido.  Algunos negros quieren vengarse y atacar a los blancos con armas, pero Martin Luther King se lo impide: “Nuestra arma es la no violencia – dice -. Queremos que los blancos nos respeten. Si empezamos por agujerearles la piel, no obtendremos nada. Además, hay blancos no racistas que nos apoyan”. Pero resulta duro. Martin Luther King es detenido varias veces por la policía; tras meterlo en la cárcel siempre acaban por soltarle. Los racistas quieren retirarlo de la circulación, pero no tienen nada que reprocharle, puesto que rechaza la violencia.

El boicot continúa durante meses y la compañía de autobuses no cede. No obstante, el movimiento empieza a ser conocido tanto en el resto de Estados Unidos como en el extranjero. No sólo Martin Luther King, sino todos los negros de Montgomery se convierten en estrellas, ¡y eso sin destruir nada! Finalmente, logran despertar el interés de los periodistas, que les conceden el uso de la palabra: “Queremos los mismos derechos que los blancos”. Por fin, el 10 de octubre de 1956 el Tribunal Supremo de Estados Unidos declara que la segregación en los autobuses es contraria a la ley, pues ante ella todos los ciudadanos son iguales. Los negros obtienen el derecho a sentarse junto a los blancos. El boicot ha durado 382 días.”

Pese a las ingentes cantidades de crema solar con factor de protección 50 que tengo que utilizar cada verano, yo soy un “negro” en Montgomery. Soy tan “negro” como quienquiera que es arrojado a los acreedores para que éstos se cobren con su carne y con su sangre deudas de dudosa legitimidad que aquél no ha generado. Tan “negro” como cualquier persona a la que se reduce a mero elemento de producción y consumo para que pueda funcionar a tope una maquinaria de la que sólo recibirá migajas.

Propongo un experimento mental: sustituir “negro” por “ciudadano” y “blanco” por “casta político – empresarial” y volver a leer así la historia transcrita… Al menos por estos lares todavía hay distancias; el resultado de ese experimento no es una imagen mental de la realidad, pero sí de la verdad profunda que hay tras ella. Y, como dicen que decía Billy Wilder: “a mí me importa mucho más la verdad que lo real”.

Dos cosas me llaman la atención de esa historia: en primer lugar, que el tratar a las personas como si fueran una “cosa” más del mundo que nos rodea es fuente de la iniquidad del sistema en que vivimos, pero, al mismo tiempo, el germen de su propia vulnerabilidad: si alguien rompe sus herramientas para vengarse de que el trabajo no ha salido a su gusto, deja de disponer de ellas para la siguiente tarea. En segundo lugar, que la afirmación de uno mismo desde un planteamiento del tipo “yo gano, tú ganas” es seguramente la forma de individualismo más productiva que existe.

Foto: morallowground.com

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HISTORIAS CON INTENCIÓN: EL NACIMIENTO DEL FEUDALISMO

“No tuteladas ya por un ejército que las guerras exteriores reclamaban en los confines, las pequeñas comunidades de aldea y provincia confiaban cada vez más, para su defensa, en los señorones que podían disponer de milicias propias. Éstos se llamaban Potentes, y van adquiriendo una mayor independencia de la autoridad central a medida que ésta se va debilitando. Tienen también una legislación que les favorece y que desde Diocleciano en adelante ha petrificado más la sociedad, ligando irrevocablemente el campesino a la tierra y a su amo, es decir, convirtiéndolo en siervo de la gleba, y el artesano, a su oficio. Ya uno nace con el propio destino, que es imposible cambiar. Quien abandona la granja o el taller, aunque logre eludir a los carabineros que en seguida le buscan, está condenado a morir de hambre porque no encuentra otro empleo. Y el rico tiene que seguir pagando impuestos, aunque enajene o  pierda la riqueza. De lo contrario, va a la cárcel.

Estas leyes, por absurdas que puedan parecer, estaban impuestas por las circunstancias. Los esqueletos que se rompen hay que escayolarlos. La escayola no impide la descomposición, pro la hace más lenta.  Todo eso, empero, es el fin de Roma, de su civilización, de su ordenamiento jurídico, que hacía de cada hombre árbitro de su suerte, le equiparaba a los demás ante la Ley, y con la ciudadanía hacía de él no sólo un súbdito sino un protagonista. Ha empezado el Medievo. El potente toma el puesto del Estado, al que se opone con mayor éxito cada vez, hasta romperlo en una miríada de feudos, cada uno con su propio señor al frente, armado hasta los dientes, dominado por una masa amorfa, mezquina e inerme, entregada a sus caprichos y sin ningún derecho ya: ni siquiera el de cambiar de profesión y residencia”.

De “Historia de Roma”, Indro Montanelli, Octava edición, Captítulo L  “EL FIN “

 

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“1. A efectos del mantenimiento del derecho de las prestaciones económicas de la Seguridad Social en las que se exija la residencia en territorio español, se entenderá que el beneficiario de dichas prestaciones, incluidos los complementos a mínimos, tiene su residencia habitual en España aun cuando haya tenido estancias en el extranjero siempre que éstas no superen los 90 días a lo largo de cada año natural, o cuando la ausencia de territorio español esté motivada por causas de enfermedad debidamente justificadas.

No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, a efectos de las prestaciones y subsidios por desempleo, será de aplicación lo que determine su normativa específica.

2. A efectos del mantenimiento del derecho de las prestaciones sanitarias en las que se exija la residencia en territorio español, se entenderá que el beneficiario de dichas prestaciones tiene su residencia habitual en España aun cuando haya tenido estancias en el extranjero siempre que éstas no superen los 90 días a lo largo de cada año natural”.

De la Ley General de Seguridad Social,  Disposición adicional sexagésima quinta “Pérdida de residencia a efectos de prestaciones de la Seguridad Social, incluidos los complementos a mínimos” introducida, con efectos de 1 de enero de 2014 y vigencia indefinida, por el apartado siete de la disposición final cuarta de la Ley 22/2013, de 23 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2014 («B.O.E.» 26 diciembre). Fuente: Noticias Jurídicas – http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rdleg1-1994.t3.html#da65

Pues bien, amable lector, si sustituimos “ejército” por “fondos destinados a los bancos para que éstos a su vez nos los presten, así como a pagar los intereses de tales préstamos”, “señorones” por “seguros médicos privados” y “siervos de la gleba” por todos los que son más o menos como el lector y el que suscribe, creo que los paralelismos son notables. Eso sí, salvo en un punto: es evidente que en el Bajo Imperio Romano se trataba a los ricos bastante peor que ahora. Y es que, en el fondo, siempre acaba uno encontrando consuelo en el progreso de la Civilización.

Foto: natureduca.com

GRANDEZA TRÁGICA

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Nietzsche nos dejó una descripción vívida de la grandeza trágica. En “El origen de la tragedia”, a través de personajes como Edipo o Prometeo, el filósofo trata de mostrar cómo el ser humano es capaz de rebelarse contra la naturaleza, a veces arrancándole sus secretos, con el objeto de ampliar sus propios horizontes. El alemán desvela la significación trágica de la empresa al señalar que tal rebelión consiste, por definición, en llevar a cabo actos antinaturales que acaban destruyendo a su protagonista en beneficio del común de los mortales, que se ven elevados un peldaño por encima de sí mismos gracias a la audacia de aquél.

Por mi parte, dentro de esa línea, propongo añadir los actos sobrenaturales, o casi, a aquéllos que encarnan la rebelión del hombre contra la naturaleza o, al menos, contra su propia naturaleza. Creo que de este modo se puede incluir sin dificultad el deporte de élite dentro de esa constelación trágica que presentaba Nietzsche.

Muchas veces he creído encontrar conexiones mitológicas en lo más extremo del espectro del deporte – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2011/10/29/faeton-wheldon-simoncelli/; https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2013/10/01/rush/ –  y ahora no me cabe la menor duda de que aquél es hoy en día un modo residual de expresar lo trágico, y de ello tenemos un triste ejemplo de actualidad: Michael Schumacher ha hecho de su vida deportiva una partida incesante de ruleta rusa, tratando de redibujar todas las fronteras que ha encontrado, y su terrible accidente esquiando “fuera de pista” no es más que una frase simbólica coherente con ese guion. Si en él ha acabado por encontrarse con la bala que lo rondaba en el tambor del revólver, no habrá hecho más que poner el lógico colofón a una existencia vivida desde ese lugar trágico que sólo unos pocos pueden elegir. Si su accidente ha sido, además, absurdo, éste no representará, en el fondo, más que un último gesto de hermandad con el común de los mortales, ya que desde el mito de Sísifo podemos sospechar que cualquier existencia humana no es más que la fruta que arropa a la semilla de lo absurdo.

Pero, por todo lo que tú y los que sois de tu misma pasta representáis para los demás, yo te deseo, Michael, de todo corazón, que lo sucedido no sea tan trágico como yo lo acabo de pintar y que te recuperes pronto. Y cuando te recuperes, no me cabe la menor duda de que volverás a intentar lo mismo que tratabas de hacer cuando te caíste, y por el mismo sitio, y a más velocidad.

Foto AFP

EL REMONTE

Suspendido aquí, en lo alto, todo es blancura a mi alrededor, claridad y blancura. Solamente rompen la monotonía de esta situación las sacudidas que, de cuando en cuando, da el telesilla al arrancar o pararse de nuevo para dejarnos otra vez colgados de la nada. Bueno, también rompen la monotonía ciertos detalles: alguno poco habitual, como esos pasajeros que, sentados en las sillas que descienden por el otro cable, regresan a la estación de partida, y otros incluso sorprendentes, como el hecho de que a todos ellos les haya dado por bajar consultando el Libro Tibetano de los Muertos.

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Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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