PARADOJAS TEMPORALES (O NO)

rivertime

Cuando terminé de leer el resumen en la tapa de atrás me sentí como si el libro que tenía entre las manos estuviera hecho de la materia con que se fabrican los sueños; siempre había deseado que alguien escribiera “The river of time” (1), un viaje por la historia del pensamiento acerca del tiempo desde Platón hasta el s. XXI.

Su autor, Igor Novikov, cosmólogo y astrofísico ruso, parece ser uno de esos hombres de ciencia cuyo saber tiende a expandirse como los gases, engarzando la divulgación científica con un horizonte mucho más amplio que abarca otras inquietudes humanas. Así, a lo largo del libro nos asoma en un tono cercano al nacimiento de su vocación científica cuando era un niño, nos va llevando a través del desarrollo de ésta bajo la opresión política soviética y termina por contagiarnos su pasión por sumergirse hasta lo más profundo en las raíces del tiempo, del espacio y de la materia, si es que uno no padecía de antemano esa “enfermedad”.

Los últimos capítulos de “The river of time” están dedicados a examinar la posibilidad teórica de trasladarse en el tiempo y, lo más novedoso para mí, al intento de desmontar mediante ejemplos las objeciones más habituales que se suelen levantar contra el viaje al pasado en forma de paradojas aparentemente irresolubles.

En esta línea, Novikov parte de la base de que la mayoría de tales paradojas están mal planteadas. En efecto, sin la máquina del tiempo los acontecimientos se ven influidos por el flujo de información que proviene del pasado, pero no del futuro. Viajar al pasado equivaldría a abandonar una autovía describiendo un bucle que nos lleva a incorporarnos antes de la salida. En el bucle se pierde cualquier referencia al futuro o al pasado y todos los acontecimientos influyen en los demás de modo circular. Es como un grupo de personas caminando unas tras otras en círculo,  ¿tendría sentido preguntarse cuál va la primera o la última? Al eliminar la dirección de la “flecha del tiempo”, la máquina del tiempo da lugar a que cada acontecimiento tenga que ser consistente, no sólo con su pasado, sino también con su futuro; pasado, presente y futuro se entremezclan y cada suceso habrá de verse influido por todos ellos. Por lo tanto, debemos considerar los sucesos objeto de nuestros “experimentos” sobre las paradojas temporales en su conjunto.

La primera paradoja, y la más sencilla, con la que lidia el autor se construye mediante una mesa de billar con “puertas del tiempo” incorporadas: el agujero de una de las esquinas del tablero es una máquina del tiempo por donde entra una bola para salir por otro agujero de la misma banda un segundo antes.

Ahora imaginemos que lanzamos la bola hacia la entrada de la máquina del tiempo con una velocidad tal que, al salir por el agujero de la banda un segundo antes, la bola más “vieja”, procedente del futuro, choca contra su versión del presente que se dirige a la esquina y la desvía de su trayectoria. Así, la bola del presente no llegará nunca a introducirse en la máquina del tiempo ni, por tanto, a salir por el agujero de la banda, por lo que el suceso que contemplamos se habrá producido y, a la vez, no se habrá producido…

Novikov sostiene que se debe considerar la interacción de las dos “versiones” de la bola en su conjunto y que los cálculos demuestran que, para que la bola “saliente”, procedente del futuro, tenga la dirección y la velocidad necesarias para desviar a la bola entrante, esta última debe ir dirigida hacia un punto del tablero distinto de la entrada de la máquina del tiempo, en la esquina. Por tanto, ¡¡es la propia bola saliente, procedente del futuro, la que, al chocar con la entrante, la desvía y la hace introducirse en la máquina del tiempo, causando que ésta viaje al pasado!!, lo que deshace la supuesta paradoja temporal.

El autor continúa planteando varios “experimentos” ideales hasta llegar a desmontar mediante un modelo simplificado la paradoja temporal más desquiciante, la del hijo que viaja al pasado y mata a su padre, y termina este libro tan fascinante  reconociendo la inmensa dificultad de los problemas ya suscitados y que podrían llegar a serlo al hilo de tales hipotéticos viajes, pero manteniendo su fe en que ninguno de esos problemas sería irresoluble, por tratarse sólo de paradojas aparentes fruto de un planteamiento erróneo de los mismos.

MDT

En fin, todas estas consideraciones me hacen sentirme aún más cercano a las peripecias de Amelia Folch, Alonso de Entrerríos y Julián Martínez, dignos funcionarios (¿o personal laboral?) del Ministerio del Tiempo, y es que, pese a no ser muy televidente, esta serie me ha atrapado con tenazas. Quizás sea mi pasión por rebuscar en lo cotidiano a la caza de alguna puerta de acceso a cualquier otro mundo, pasión que en su día me llevó a empezar alimentar, con mejor o peor fortuna, este blog: https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2009/11/20/%C2%A1ya-estoy-en-el-mundo/.

 

(1) Cambridge University Press

 

Foto MDT: Cadena Ser

Anuncios

0 Responses to “PARADOJAS TEMPORALES (O NO)”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

ESTADÍSTICAS

  • 23,543 visitas

Categorías

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 29 seguidores


A %d blogueros les gusta esto: