SETI

SETI

“SETI” son las iniciales de “Search for Extraterrestrial Intelligence”, nombre completo de un programa de investigación que lleva a cabo la Universidad de Berkeley. El estudio es básicamente como sigue: el radiotelescopio de Arecibo escudriña el espacio en busca de señales radioeléctricas que hagan presumir algún tipo de codificación y, por tanto, de inteligencia fuera de nuestro planeta. La información recibida se envía a Berkeley, donde es “troceada” y distribuida por Internet a lo largo y ancho del mundo entre particulares que, de forma desinteresada, se prestan a que sus ordenadores personales la analicen mediante un software que previamente se han descargado. El resultado del proceso es devuelto automáticamente a la Universidad de Berkley que, de esta forma, puede disponer de una enorme capacidad de computación al servicio de este proyecto.

Para mí esto tiene dos lecturas. La positiva es que mucha gente piensa que no vivimos en el mejor de los mundos posibles, si no, seguramente no tendría sentido “llamar al mal tiempo” buscando otras posibles civilizaciones. De hecho Voltaire, que se reía mucho de eso del mejor de los mundos posibles, fue de los primeros en utilizar a un supuesto extraterrestre (Micromegas) para hacer una crítica de nuestra cultura. La negativa es que, aun seguramente convencidos de que nuestro mundo es muy mejorable, somos capaces de dedicar una herramienta valiosa y un esfuerzo digno de mejor causa a buscar referencias fuera de él.

El “modus operandi” del programa SETI demuestra que la cooperación a gran escala que permiten las tecnologías de la comunicación permiten concentrar un gran poder para el logro de un objetivo compartido. A mi juicio, una de las claves de ese poder está en la forma de su ejercicio, ya que de un modo muy simple permite mandatar a alguien para que lleve a cabo un encargo por cuenta de un colectivo y, con la misma facilidad, se puede revocar ese mandato y transferirlo a otra persona si el resultado no ha sido satisfactorio. Eso elimina la tendencia a la “esclerosis” y a la disociación de sus mandantes que han demostrado los órganos de representación estables en cualquier ámbito de ejercicio delegado del poder y, singularmente, en el político.

La cooperación generalizada a través de las nuevas tecnologías podría convertirse en un elemento de un valor incalculable a la hora de crear un contrapoder, articulado desde el corazón de la sociedad y desde el empuje de cada sentimiento individual, que convierta a los mercados de bienes y servicios en instrumentos al servicio del interés general, focalizando las fuerzas individuales de manera que la resultante sea capaz de mirar a los ojos a las entidades que hasta ahora se imponen en aquéllos.

Si las leyes protegen el principio de confianza legítima y de respeto a lo pactado que están en la esencia del funcionamiento del mercado es porque, al menos teóricamente, consideran que éste satisface un interés general digno de tutela. De otro modo no se explicarían, por ejemplo, los rescates bancarios generalizados que han reconvertido deudas privadas en públicas en países democráticos donde el ejercicio del poder sólo se justifica en aras a dicho interés general. Pues quizás ya va siendo el momento de entrar en un nuevo tiempo caracterizado porque ese postulado teórico que predica las bondades “urbi et orbi” del mercado se convierta en una realidad que nos aproveche a todos.

Saber decir no, esforzarse cada uno desde su puesto en crear los valores vitales de los que ninguna renovación podrá prescindir, mantener lo que vale, preparar lo que merece vivirse… son motivos de renovación y esperanza (Albert Camus)

 

Fuentes:

https://presnolinera.wordpress.com/2015/07/15/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-regeneracion-democratica/

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110517/54155623278/caminamos-hacia-una-mente-colectiva-hiperconectada.html

http://www.seti.org/node/647?gclid=CJCOgo_n7MYCFSb4wgods-8DvA

EXTRATERRESTRES

Javier Gómez-Elvira y Daniel Martín Mayorga

Edit. CSIC

 

Foto: mysteriplanet.com.ar

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3 Responses to “SETI”


  1. 1 jorgewmata 21 julio 2015 en 18:53

    hola, qué tal todo. Solo quería contribuir a tu blog con un par de comentarios:

    1 lo de SETI se generalizó hace mucho a cosas como búsqueda de vacunas de la gripe, soluciones para SIDA, paneles solares eficientes (esto es como “inteligencia militar”, hehe) o potabilización de agua, etc., pero yo lo veo muy lento. Participo desde hace más de una década en estos programas y, la verdad, no acaba de arrancar, ni se consiguen aportaciones relevantes.

    Y eso que hay grandes compañías que aconsejan a sus empleados que los PCs del trabajo tengan en marcha esos programas para aprovechar el tiempo en que no se trabaja con ellos. En el caso de IBM hablamos de unos 100 000 PCs.

    Así que anímate, mira en http://www.worldcommunitygrid.com. Hay versión para Linux, PC y Mac.

    2 no sé en el resto de Europa, pero “los rescates bancarios generalizados que han reconvertido deudas privadas en públicas” en España han sido, según lo he entendido yo, fundamentalmente de cajas de ahorro, no de bancos, salvo la deshonrosa excepción del muy poco banco “Banco de Valencia” (el accionista mayoritario era Bancaja), que solo tenía como un 10% de accionistas privados (y que perdieron su capital invertido al hacerse el rescate, como dice la teoría de ordenación bancaria que debe hacerse). Pero a lo mejor lo he visto mal…

    Un saludo,

    Al

    • 2 José Ignacio 23 julio 2015 en 17:07

      Hola Al, muchas gracias por tu visita. Pienso que la unión de fuerzas on-line podría ser muy útil si se generalizaran las subastas, como las de electricidad o combustible, que ya se están llevando a cabo. Tengo entendido que, por ejemplo, en España los servicios de Internet son muy caros con respecto al resto de Europa y, además, poco fiables en sus respuestas a cualquier queja en relación con sus suministros. Si un gran número de particulares se unieran podrían lanzar auténticos concursos privados y quizás hacerse respetar como cualquier gran compañía cliente y obtener mejoras en el precio y en las condiciones de servicio.

      Por otro lado, parece indudable que el Estado ha tratado de mantener las constantes vitales del mercado dando “masaje cardiaco” al sector financiero. En ese contexto, tengo entendido que en España se ha ayudado mucho a los bancos con dinero público, por ejemplo, comprándoles activos que no querría ni el buhonero o prestándoles dinero a muy bajo interés para que los bancos, a su vez, suscriban deuda pública a un interés mucho más alto. Es mi idea, pero quizás tú tengas una idea más realista de lo sucedido.

      En cualquier caso, si el Estado trata de proteger el mercado supongo que es porque lo considera promotor del bien común. Yo lo que intento decir es que habría que tratar de abrir nuevos caminos para favorecer que el mercado sirva efectivamente al bien común y no se convierta en un desafortunado remedo del Dr. Pangloss, ese imaginario filósofo caricaturizado por Voltaire que afirmaba que de las desgracias individuales nace el bien común y que, por tanto, cuanto más se extienden las desgracias individuales, más progresa el bien común.

      Un abrazo,

      JI

  2. 3 jorgewmata 23 julio 2015 en 22:03

    hola, q tal de nuevo. Una buena teoría, en mi opinión, es que los gobiernos no son monolíticos, sino que están conformados por y responden a coaliciones de intereses, de las que casi todos formamos parte. Obviamente tú y yo influimos poco, pero a partir de cierta cantidad de personas afectadas o interesadas hay cosas con las que los gobiernos no se atreven. Se lanzan globos sonda para tantear qué apoyo tiene algo (por ejemplo, en Nueva York asestar un golpe esta semana a Uber) y según la oposición que se genera se sigue adelante o se da marcha atrás (esto último ha sido el caso… por ahora).

    Las dictaduras también están incluidas en este modelo de las coaliciones, aunque hay periodos y dictadores de más o menos atrevimiento. Cayó Esquilache con un monarca ilustrado lejos aún de ser absoluto y había reglas que ni Catalina la Grande podía cambiar, dicen. Y Stalin tenía sus límites, no tocó a Shostakovich, por decir un caso. Hitler se afanaba en hacer decretos lo más legales posibles (ni siquiera asumió la posición del difunto ) y no se atrevió a poner en marcha un programa de eutanasia de enfermos o ancianos de la raza correcta sobre el que se publicaron intimaciones en la prensa nacionalsocialista.

    Otro ejemplo: un primer ministro español intervino públicamente para que quedase claro que no se iba a dejar a la gente sin fútbol cuando hubo disputas entre, por un lado, clubes o federaciones y por el otro empresas radiofónicas y televisivas. Chusco y triste me pareció que un primer ministro entre a cosas así, pero bueno, todas las personas públicas tienen especial olfato, dicen, para detectar el sentir de grandes grupos (“pueblo”, “nación”, etc.). Y a eso dedican mucho esfuerzo.

    Todo este rollo lo digo porque creo que tiene poco apoyo pensar que es mayoritario o frecuente que un gobierno “trat[e] de proteger el mercado” por considerar los gobiernos al mercado “promotor del bien común”. Creo que, en realidad, todas las empresas grandes están en mayor o menor medida cooptadas por los gobiernos, dependiendo de la industria de que se trate. Recordemos a Borrell responder a un banquero que dio una conferencia sobre reforma de las pensiones de jubilación diciendo desde sede parlamentaria europea (no recuerdo en cuál de las dos sedes) aquello de que los bancos operan con licencia, y las licencias se pueden perder. Amenazó claramente con revocar licencias si se amenazaba derechos/privilegios de las personas que él defiende/representa.

    La banca es ya una utility incluso en los países estables en lo financiero (Canadá se me ocurre como casi el único, así de memoria). Se le da liquidez para que no cierre (esa es la parte de bien común que se cree se vería muy dañado por un colapso en cadena) y se rescatan las cajas (esto era, IMHO, totalmente innecesario salvo las dos más grandes y no responde a criterios de cálculo racional, sino de “simpatía” del legislador con organismos que ha utilizado desde hace siglos para buenas causas, como apoyar a personas percibidas como más débiles).

    Pero, como tú mismo has observado, había un quid pro quo. El apoyo no era gratuito, los bancos nacionales (en varios países) han sido apoyo de los gobiernos “prestándoles dinero a muy bajo interés para que los bancos, a su vez, suscriban deuda pública a un interés mucho más alto”. Esta colusión no nos debe ofender solo una dirección (los ricachones de los bancos ganan más por la diferencia de tipos entre lo que se les presta y lo que luego compran), es un grave problema también la parte en que los gobiernos utilizan herramientas de mercado para sus conductas habituales (para mí equivocadas, para un redistribucionista es un mal menor).

    Una teoría es que el acuerdo intuitivo (no explícito ni razonado en gran parte, salvo unos pocos partícipes especialmente estropeados moralmente) es: el soberano no os expropia (no quiebra en sus obligaciones con vosotros ni os roba los depósitos o bienes de máximo valor, como reservas de oro, especias, etc.) y a cambio vivís relativamente bien (incluyendo protección frente a nuevos concurrentes, que quedan bloqueados en sus intentos de entrar en ese mercado). Esta protección también se aplica a las cajas. En el caso de España, hasta hace un par de décadas eran solo provinciales y no podían presentarse fuera de zona más que en lugares especiales, como sedes CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorro), algo así como embajadas, por decir algo.

    Respecto de ser la banca y otras grandes empresas utilities sobrerreguladas. Todo el mundo está inspeccionado (gran fuente de putrefacción, como pasaba con las inspecciones necesarias para abrir locales en Madrid City hasta que un alcalde dio licencias automáticas tras un corto periodo de estudio y alegaciones), pero las empresas que mueven dinero (al principio bancos, desde hace cosa de dos años se está incluyendo a las aseguradoras tanto el regulador en EE UU como los gabinetes de estudios de organismo internacionales) están bajo vigilancia extrema, con decenas de inspectores con mesa fija en las sedes de los bancos intentando averiguar dónde se ocultan los riesgos sistémicos que amenazan.

    Así que sí, se ayudó a la banca privada en momentos que amenazaba caída bien fuerte y se rescató (que es el término por el que entré en la conversación inicialmente) a las cajas, pero no se hace por el bien común en parte principal (obviamente en las discusiones de ministros, secretarios, subsecretarios, etc., también cuenta esto), sino porque son parte del sistema general en que nos movemos. Es más importante que la perturbación que se puede causar durante unas semanas de falta de trabajo bancario (como se ha visto muchas veces y ahora mismo en Grecia) la falta de aportación de los profesionales de banca a las tareas de los gobiernos: recaudación, liquidaciones, control de actividad ilegal, etc. Son un brazo más de los gobiernos a cambio de dejarles operar y vivir bastante bien desde el punto de vista de ingresos (otra cosa es la tensión con que se vive en esos puestos).

    Y luego está la capacidad de devolución de unos (bancos) y otras (cajas “banquerizadas”). Pero eso no va a contentar en nada a los que se quejan de los “rescates”.

    Como ves, un punto de vista muy diferente al tuyo. Qué sorpresa 🙂 .

    Si puedo sugerir un libro sobre diseño de sistemas financieros y su fragilidad inherente en casi todos los sistemas políticos (en mayor grado en dictaduras, de la derecha o de las izquierdas), sería Fragile by Design: The Political Origins of Banking Crises and Scarce Credit /by Charles W. Calomiris & Stephen H. Haber http://press.princeton.edu/titles/10177.html . Hacen una impresionante revisión de casos (México, EE UU, Canadá, Brasil). No es el libro definitivo sobre el asunto porque queda mucho por aprender, pero me parece un gran trabajo. He de objetar el título… by design se podría interpretar al modo “El informe Lugano”, en plan se hace aposta así para fastidiar a la plebe. En fin…


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