Archivo para 30 enero 2016

EL SIGLO DE LAS LUCES

La llegada de Víctor Huges, “comisario político” de la Revolución, a los dominios franceses en el Caribe fue acogida con expectación. Uno de los primeros objetos descargados de la nave que transportaba a Hugues y a su comitiva fue “la Máquina”. La población indígena se acercó a ella con la ingenua curiosided que despertaba en ellos cualquier novedad procedente del viejo mundo. Cuando se dieron cuenta de cómo funcionaba y para qué servía, se abalanzaron en masa sobre la guillotina y la redujeron a astillas.

Al menos así es como narra Alejo Carpentier la llegada al Caribe de la Revolución Francesa y de “la Máquina” como icono de ésta. Caso de sentirse heridos o amenazados, cualquier grupo de indígenas hubiera sido capaz de abalanzarse sobre un semejante y despedazarlo en el calor del momento sin pestañear después, pero les repugnaba hasta la indignación la mentalidad civilizada que consistía en hacer más o menos lo mismo, pero “quirúrgicamente” y cuidándose de pegar bien todos los sellos y las pólizas. Fue una lectura de juventud, pero dejó tal impresión en mí que desde entonces de vez en cuando me sorprendo a mí mismo creyendo que fui testigo de la escena.

Hasta finales del año 1978 en España era posible suprimir físicamente a un individuo si se seguía la liturgia entre casposa, burocrática y sacramental que dictaban las leyes y reglamentos aplicables – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2011/12/26/mi-padre-era-verdugo/ -. Entonces entró en vigor la Constitución y abolió la pena de muerte que, desde hace casi cuarenta años, es entre nosotros un recuerdo macabro o nostálgico, pero en cualquier caso sólo un recuerdo.

El pasado día 23 de enero murió Francisco Rubio Llorente, profesor de Derecho Constitucional y, entre otros puestos institucionales, ex – magistrado y ex – Vicepresidente del Tribunal Constitucional. Sus sentencias y sus votos particulares – muchos de los cuales acabaron convirtiéndose en opinión mayoritaria del Tribunal y, por tanto, en jurisprudencia constitucional – ayudaron a desbrozar el camino hacia los derechos y garantías a que hoy podemos acogernos. Creo que es un buen momento para dedicar un recuerdo a la persona, a su tiempo y a la propia Constitución.

R Llorente

La Constitución no sólo fijó la libertad como límite de lo que nos puede quitar el Estado, también estableció la presunción de inocencia, el derecho a la igualdad ante la ley, la libertad de expresión y la objeción de conciencia, por citar sólo un pequeño botón de muestra. Antes de eso, un hombre podía ser condenado por un delito en España sobre la base de un simple atestado policial – un papel oficial firmado – sin necesidad de que acudiera al juicio el agente a ratificarlo y explicar de viva voz lo que pasó; el principio “in dubio pro reo” era de aplicación potestativa por parte del Tribunal, lo que quiere decir que los jueces podían condenar en virtud de meras sospechas; los hijos nacidos fuera del matrimonio se denominaban “ilegítimos” y no gozaban de los mismos derechos ante la ley; las publicaciones que molestaban al Estado podían ser objeto de censura previa.

Hombre de gran peso institucional – también fue Presidente del Consejo de Estado – y, por tanto, lejos de poder ser considerado un “antisistema”, Rubio Llorente no faltó a los debates más candentes sobre la problemática social y política de cada momento, donde siempre desde la serenidad mantuvo posiciones claras, por ejemplo a favor de un referéndum sobre la independencia de Cataluña – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2014/10/09/de-consultas-telescopios-y-koans/ -.

Hoy en día muchos españoles (me niego a añadir “y españolas”; eso sería precisamente trivializar el espíritu de la Constitución) crecen ignorando que todo aquello resulta ya imposible, porque para ellos la situación anterior sería inimaginable. Pero no fue sencillo llegar hasta aquí; incluso quienes como adolescentes fuimos testigos de esa labor de “desbroce” de Rubio Llorente y otros podíamos percibir el esfuerzo que la tarea requería. En un primer momento, los sectores judiciales más conservadores incluso llegaron a plantear que la Constitución no era la norma jurídica de máximo rango dentro de nuestro ordenamiento, sino simplemente una especie de “inspiración” para los poderes públicos, que éstos podían tomar o dejar.

Soy de los que creen que la realidad social actual requiere una reforma profunda de la Constitución, pero también pienso que esta norma ha sido el cauce que ha permitido crecer a la España que ahora se plantea esos cambios y que hay que empezar por reconocérselo.

Puede que no nos gusten nuestros orígenes, pero no podemos negar que a ellos debemos el hecho de estar aquí y de ser quienes somos. La persona o el colectivo que rechaza visceralmente sus orígenes no sólo será incapaz de comprenderse de verdad, sino que tiene muchas probabilidades de pasar en guerra consigo mismo el resto de su existencia.

Tengo la impresión de que hoy muchos de nosotros no se hacen idea de lo que había – o de lo que faltaba – hace cuarenta años. Seguramente una de las actitudes más improductivas es estar de vuelta sin haber llegado antes a ninguna parte.

Foto: elpais.com

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EL SER Y EL VIENTO

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“El ser es y no puede no ser”, dijo Parménides de Elea, y con tal anuncio no sólo inauguró la metafísica, sino que demostró que el movimiento en realidad no existe, porque en el opresivo reino del “ser” no hay, por definición, hueco para moverse. Se cuenta – y esto es probablemente una leyenda urbana, o más bien “política”, en el sentido de “polis” – que alguien, por toda refutación, echó a andar delante de las narices del filósofo.

Y ya que en la política hemos recalado, creo que la anterior anécdota puede servir de soporte a la afirmación de que, cuando en política se duda de la posibilidad de cambio, lo primero es demostrar que éste cabe en la realidad – “el movimiento se demuestra andando”-.

No me canso de citar el ejemplo de Václav Havel, que hizo de la voluntad de cambio una experiencia vital y, junto con otros, canalizó el deseo de libertad de una generación de checoslovacos frente a la opresión del comunismo soviético (v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2012/10/26/historias-con-intencion-vaclav-havel/). Tal y como recogíamos allí:

“En esa lucha (Havel) aprendió una nueva táctica: cuando te enfrentes con un centro de poder, no te pierdas en vagos debates ideológicos; lucha por cosas concretas y mantén tu posición hasta el final.”

En línea con lo anterior, su primera negociación con las autoridades tuvo un objetivo muy concreto: la derogación del artículo de la Constitución donde se declaraba que el partido comunista era el único intérprete válido de la voluntad del pueblo checoslovaco; a partir de ahí el sistema cayó por su propio peso.

En España ningún partido político que no cuente con una amplia mayoría puede llevar a cabo cambios normativos en las materias que afectan a la calidad democrática de nuestra organización política, pero pienso que sí se podrían poner en práctica iniciativas capaces de demostrar que un cambio sustancial es posible, sin más requisito que la voluntad de dar los pasos necesarios.

Por ejemplo, conforme a nuestra Constitución la iniciativa legislativa popular está excluida “en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a la prerrogativa de gracia”. Si tenemos en cuenta que las leyes orgánicas son  “las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general”, es fácil apreciar la importancia de las cuestiones sustraídas, no ya a la democracia directa, sino incluso de la posibilidad de que los ciudadanos promuevan el impulso legislativo ante el Parlamento, a quien en todo caso correspondería decidir sobre lo propuesto. Huelga decir que la iniciativa legislativa popular tampoco procede en relación con cualquier reforma constitucional.

Sin embargo, es relativamente simple ejercer la iniciativa legislativa para los parlamentarios, ya que un diputado con la firma de otros catorce o un grupo parlamentario con la sola firma de su portavoz pueden presentar proposiciones de ley en el Congreso. Siendo así, cualquier partido político deseoso de ampliar el ámbito de la iniciativa legislativa popular podría actuar como “correa de transmisión” de la voluntad ciudadana comprometiéndose ante los electores a presentar cómo propuestas de ley aquellas iniciativas que, avaladas por un número significativo de firmas debidamente comprobadas, le dirijan los ciudadanos, siempre que no choquen con su programa electoral.

Otra forma de compartir el poder con quienes lo otorgan a través del voto sería que los partidos se ofrecieran a plantear interpelaciones al Gobierno por iniciativa popular, también suficientemente sustentada.

El objetivo de estas actuaciones no sería tanto que las iniciativas propuestas prosperaran, sino dejar patente que nuestra voluntad colectiva va más allá de la elección de nuestros representantes y no se “desenchufa” con sólo introducir la papeleta en la urna, que valoramos y exigimos respeto para esa voluntad que sigue viva y que ya hemos derribado la barrera mental del sentimiento de impotencia frente al cambio que mantenía al elefante de la fábula atado a una minúscula estaca – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2015/12/20/elogio-del-elefante/ -.

También sería un importante triunfo político que el pueblo pudiera crear situaciones que obligaran a sus representantes a adoptar posturas y ofrecer respuestas concretas – positivas o negativas -, porque eso les arrebataría el monopolio de escribir el “guión” del curso político.

Por último, pero no menos relevante, quizás es hora de dejar claro que un valor tan importante como la iniciativa individual puede expresarse no sólo a través de la competición, sino también de la cooperación, y que no es forzoso que como resultado de ella sólo queden en el campo vencedores y vencidos.

Se trata en definitiva de afirmar la fuerza de la – a mi juicio mal llamada – “contrademocracia ciudadana o contrapoder articulado a partir de los movimientos sociales, que sirva para mantener las exigencias de servicio al interés general por parte de las instituciones” – v. https://presnolinera.wordpress.com/2015/09/23/normas-y-formas-para-la-regeneracion-democratica/ -.

Pero si Parménides nos enseña que el “ser” es obstinado y contundente como una piedra, la experiencia nos dice que el “deber ser” es ligero y volátil como una pluma, por eso se lo suele llevar el viento, por eso novelas como La educación sentimental han sobrevivido a su tiempo, tan distinto y a la vez tan parecido a cualquier otro.

Acercarse a esa obra requiere paciencia, porque uno va recorriendo sus más de setecientas páginas con la impresión permanente de que no ocurre nada significativo; y es que, en efecto, no ocurre nada significativo, y ahí está la clave de la cuestión. Flaubert, según sus propias palabras, quiso escribir “la historia moral de los hombres de mi generación”, una historia de la inacción donde el amor y la política, la peripecia individual del protagonista y la colectiva de su generación, se van dando la réplica mientras la mirada pesimista del autor nos ofrece un muestrario de ideales que sólo esconden vanidad y de ambiciones tan lastradas de pasividad que ni el fragor de la revolución del 1848 es bastante para evitar que naufraguen en lo fútil, es decir “muchos sueños, un poco de agitación y de acción, bastante poca”.

Creo que en el momento actual uno no pierde nada con acercarse a la Educación Sentimental o por visitarla de nuevo, siquiera sea porque la perspectiva histórica que ésta nos ofrece sirva de revulsivo para evitar que los deseos de renovación que muestra nuestra sociedad acaben en la anécdota de una fiesta campestre o en el espectáculo de una hoguera de vanidades. Ojalá esta vez no.

Fuentes:

http://keepschool.com/fiches-de-cours/lycee/francais/education-sentimentale.html

L’éducation sentimentale Gustave Flaubert  Project Gutenberg

 

Foto: susanacaceres.com

UNA MUESTRA DE HISTORIA ALTERNATIVA

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¿Son las conservas de pimientos del piquillo el origen oculto de las emulsiones fotográficas?

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¿O es que los alimentos que consumimos tienen un poder devastador comparable al de la bomba de Hiroshima?

Foto de Hiroshima: adictamente.blogspot.com

ARQUETIPOS

Definir lo que es un arquetipo sería parecido a explicar cómo funciona un reloj atómico cuando alguien te pregunta la hora. Los arquetipos son entes que actúan como “combustible” de la conducta, los sentimientos y los pensamientos humanos. Se encuentran más allá de cada cultura y de cada tiempo histórico y, por supuesto, de nuestra voluntad. No es necesario aprenderlos para que sean percibidos por nuestro inconsciente. Tampoco pueden ser suprimidos de modo permanente. Su aspecto instintivo los pone en directa relación con nuestros impulsos biológicos y su faceta intuitiva los enlaza con nuestras potencias intelectuales, artísticas y espirituales; su energía irradia en todas direcciones. Esa energía no actúa como una fuerza ciega, sino que parece ejercer su influencia desde una conciencia lúcida de la situación presente para encaminar la acción humana en un determinado sentido. Desde ese punto de vista, sería erróneo calificarlos sólo como los constituyentes esenciales de la psique, porque además de ser “ladrillos” son también “arquitectos”. La concepción que Jung tenía de los arquetipos evolucionó hasta considerarlos como entes cuya realidad objetiva va más allá de lo psíquico y de lo biológico para conformar la mismísima realidad física en coherencia con el sentido que imprimen a la acción humana por medio de manifestaciones “esotéricas” como la sincronicidad; desde este punto de vista los arquetipos aparecen ligados a la astrología. Lo mejor que se me ocurre para tratar de resumir todo esto en una idea es recurrir a una frase de Hermann Hesse (que al parecer hizo psicoterapia con un psicoanalista Jungiano) en su novela Demian: <<sentimiento y destino es la misma cosa>>.

Aunque no es necesario hacer conscientes los arquetipos para promover su actuación, sus efectos se ven potenciados si los convocamos a la conciencia; por el contrario, desde la perspectiva arquetípica las crisis se interpretan como el resultado de las limitaciones que se tratan de imponer a la manifestación de los arquetipos. Por eso, para fomentar la conexión individual y colectiva con los arquetipos, culturas de todos los lugares y tiempos, sin conexión entre sí, han desarrollado imágenes arquetípicas en forma de mitos de una semejanza formal sorprendente.

Viene a cuento referirse a dos de estas imágenes arquetípicas, el “Puer Aeternus” (el niño eterno) y el “Senex” (el anciano, el viejo orden). Un ejemplo cercano de Puer Aeternus sería Peter Pan.

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Uno de Senex sería Saturno en la famosa representación que debemos a Goya del dios devorando a un hijo, temeroso de que éste le arrebate el poder.

Saturno

“El acento del puer está en la búsqueda de trascendencia, y sus aspectos creativos, representado en el Padre Celestial y su contraposición y lucha con el denominado Padre terrenal. Hillman capta esta dualidad en la oposición Puer- Senex. Este último Arquetipo lo liga con el Saturno mítico (por ende con el astrológico). (…) el tiempo está abolido y se vive en función de lo que vendrá, de la maravillosa visión trascendente. Esto los hace adoptar un estilo de vida “provisional”, sujeto a ciclos de permanente cambio como pasaje al esplendoroso porvenir que les aguarda. El entusiasmo es la medida de estas transformaciones. Cuando cesa -debido a las necesarias medidas de concreción- el puer gira en busca de nuevos horizontes. Al no concluir lo comenzado le va generando insatisfacción e inmadurez, –aunque en tipos más avanzados pueden hacerlo a medias o superficialmente- mantiene infantiles exigencias de reconocimiento. Su función de sentimiento está paralizada, detenida en la etapa infantil deviniendo egoísta, llegando -en casos extremos- hasta la crueldad. Muchas veces esta actitud arrogante refleja (…) “resistirse al Insulto de un destino vulgar” (4). En aras de ese destino “diferente”, el puer emprenderá empresas grandiosas, pero dada su falta de heroísmo, sucumbirá a ellas. Más que héroe o redentor se transforma en víctima propiciatoria (como el puer Cristo), figura incomprendida. De esta actitud se deduce, en parte, la temprana muerte de los puer. Para ellos no existe el destino vulgar de envejecer como cualquier mortal. Esa es la diferencia con el arquetipo del héroe, quien acepta el dolor, la limitación (…). Puede derrotar al Senex en forma de Viejo Orden. El puer -en apariencia- actúa en forma similar, contraponiéndose a la estructura en forma revolucionaria. Pero luego su incapacidad de plasmar -sumada a su actitud arrogante y egoísta- frustrará sus ideales (…). Los grupos políticos “progresistas” son un ejemplo; sus constantes divisiones por “motivos ideológicos” les resta la fuerza que el Viejo Senex conservador aprovecha.”

(http://www.estirpedelfos.com/index.php?option=com_content&view=article&id=28:el-puer-aeternus&catid=5:congresos&Itemid=11)

El anterior extracto fue escrito en su momento sin ninguna conexión con la situación política actual en España y, sin embargo, parece contener una alusión directa a ella. La razón es que, arquetipos o no, el devenir político presenta patrones intemporales que expresan anhelos, temores y conflictos grabados en el corazón del hombre en un lenguaje que sólo pueden desenterrar el mito, la arqueología o los sueños.

Creo que el primer paso en la senda de la regeneración es recobrar la conciencia de que los mimbres de la política están hechos de algo tan profundamente y tan intensamente humano como esos anhelos, temores y conflictos a que nos referimos y, singularmente, el deseo de dignidad y de justicia. Algo tan humano y, por ello, tan noble, que siempre es capaz de renacer de entre los escombros de la mala fe y del abuso. Algo tan humano y, por ello, tan importante, que no se puede dejar en manos de políticos y economistas.

Otras fuentes:

http://www.odiseajung.com/psicologia-analitica/glosario/los-arquetipos/

http://biotmr.com/2015/03/12/arquetipos-el-lenguaje-simbolico-del-inconsciente-2/

Fotos:

californiadreaming.com

blogs.elpais.com


Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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