Archivo para 19 mayo 2017

RUINA

Uno de los inconvenientes de leer es que luego cuesta mucho ponerse a escribir. Y es que casi todo se ha dicho ya y casi siempre se ha dicho todo mucho mejor de lo que uno habría sido capaz de hacerlo.

Para muestra, la siguiente nota a pie de página del “Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo”, de Gregorio Marañón, publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia hacia 1930:

Unas palabras semejantes de G. MAURA GAMAZO al juzgar este momento de nuestra historia. “Hoy, como en los días del último Enrique, la raza por sus pecados pena; pero ha aprendido desde entonces que no le es ya lícito fiar su redención al providencial advenimiento de otros Reyes Católicos, porque las naciones eligen ahora a sus gobernantes, y no suelen tener sino lo que merecen.” (Discurso de recepción en la Real Academia Española. Madrid, 1920.) Desde luego, esta visión optimista sobre el porvenir de nuestro país, entonces y ahora, se basa en la convicción acérrima de que bajo la ruina oficial persiste incólume la vitalidad popular. Digo esto para contestar a algunas observaciones que nos han sido hechas de juzgar a la ligera la decadencia de esta España del final de la Edad Media. Decadencia del Estado, no de la raza.

Pues eso, sustitúyase “raza” por “sociedad”, a modo de ligero aliño a beneficio de los paladares contemporáneos, y creo que la conclusión es que la pelota sigue estando en nuestro tejado.

Por eso es tan importante que permanezcamos todos muy pendientes de la Liga.

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TERRITORIO COMANCHE

Sigo vagando por un paraje hosco y estéril en la sola compañía de este hombre extraño que porta un morral de vituallas y un lanzagranadas y parece siempre inmerso en su propia realidad, como si fuese por el mundo con la cabeza dentro de una pecera.

No tenemos un idioma común. A veces saca un móvil de sus ropajes y, mientras habla con alguien que supongo tan ajeno a mi mundo como él. Al principio trataba de descifrar su lenguaje buscando pistas que me ayudaran a hacerme entender, pero me convencí de que era algo así como traducir un mensaje que viniera grabado en un meteorito y hace tiempo que he desistido.

Hablo de “tiempo” por pura convención. No sé qué hago en este lugar ni cuánto tiempo llevo así. Sin embargo, parece que de algún modo todo esto ha llegado a adquirir algo que se parece aceptablemente al sentido; será la fuerza de la costumbre. Supongo que si me pusiera a hacerme preguntas me invadiría la mayor perplejidad, pero entonces igual perdería fuelle y no podría seguirle el paso a este personaje, y entonces ¿qué? No, no, ya he dicho que no voy a hacerme preguntas…

Si tengo hambre me dirijo a él por señas o trato de imitar la palabra que pronuncia cuando me ofrece algo de su morral, que supongo que querrá decir “comida”. Cuando necesito descansar hago ademán de sentarme. A veces me hace caso y a veces me ignora; no sé si me entiende o no. Imagino que esto es un poco como jugar a las tragaperras; dado que lo que ocurre de cada vez que echas una moneda es completamente impredecible, si pierdes lo único que queda es volver a probar suerte; ya he renunciado a cualquier aprendizaje.

No sé si soy yo quien lo acompaña, si es él quien me guía o si, simplemente, soy objeto de un secuestro. A veces pienso en empezar a caminar en otra dirección con toda naturalidad delante de sus narices y tratar de salir de aquí por mi cuenta, pero no puedo hacerlo; tengo esa certeza absoluta y misteriosa propia de los sueños de que no puedo hacerlo, porque no hay duda de que él es el dueño de la situación.

Tras unas horas de descanso comienza una nueva jornada y, aunque sea por escuchar algún que otro sonido familiar, como cada mañana lo saludo en mi idioma: “buenos días, Sr. Director”. En fin, ya estamos a jueves. ¡Qué maravilla! ¡¡No queda nada para el finde…!!

 

 

 

MADRE FORTUNA

Porque en una aldea
Un pobre mancebo
Hurtó sólo un huevo,
Al sol bambolea,
Y otro se pasea
Con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Así caracteriza Góngora a la administración de justicia de su tiempo en un conocido poema sobre las veleidades de la fortuna:

Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Salvo que una justicia cuya voluntad se parece tanto al azar no merece llamarse Justicia porque, como decía Umberto Eco, no es fácil de distinguir “del caos primigenio”.

La administración de justicia era ya en tiempos de Góngora una de las funciones características del poder estatal, y así trata Arturo Pérez Reverte de transmitirnos la vivencia que el español del Siglo de Oro tenía de aquél cuando hace decir a uno de sus personajes:

“(…) y debí las ventajas y ascensos más al favor del Rey, a mi relación con Angélica de Alquézar y a la fortuna que me acompañó siempre, que a los resultados de la vida militar propiamente dicha. Que España, pocas veces madre y más a menudo madrastra, mal paga siempre la sangre de quien la vierte a su servicio; y otros con más mérito se pudrieron en las antesalas de funcionarios indiferentes.” (1)

Es decir, junto a la intervención del azar también entra en escena el poder de las influencias, que no es más que una forma de picaresca con más “caché” que algunos pervierten incluso más disfrazándola de “meritocracia” (“si tengo influencias es porque lo valgo” o, lo que es lo mismo “si soy chulo es porque puedo”) .

Quizás de todo ello surge esa referencia a la “madrastra”, que suele traernos resonancias de una persona que ocupa el lugar de la madre, pero que realmente no está disponible como tal.

Si puede hablarse de “carácter social”, he aquí otro rasgo que muchos han visto y siguen viendo como distintivo de nuestra idiosincrasia patria:

“El italiano Guicciardini, que visita España a finales del siglo XV, escribe: <<… los españoles consideran vergonzoso el comercio. La gran pobreza del país se debe a la vagancia de sus habitantes, que importan sus materias primas en lugar de elaborarlas ellos mismos. Viven en casas miserables y lo que tienen que gastar se lo gastan en ellos mismos o en una mula llevando encima más de lo que queda en casa>>. O sea, escasez y apariencia”. (2)

Escasez, apariencia, azar o fortuna (que no es más que otra cara de lo indisponible). Lo que falta es un pilar tan esencial de la personalidad como lo que está.

El “Día de la Madre” me ha hecho pensar si esa picaresca y esa adicción a la apariencia que a veces se nos pegan como la sombra, o como las manchas de petróleo al salir de una playa sucia, no son más que nuestro esfuerzo desesperado por sentirnos mirados, elegidos y tocados por la gracia de esa “madre España” tan a menudo ausente, tan a menudo “madrastra”. ¿Calvinismo “made in Spain”?

 (1) Aturo Pérez-Reverte. El oro del Rey.

(2) Juan Eslava Galán. Historia del mundo contada para escépticos


Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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