MADRE FORTUNA

Porque en una aldea
Un pobre mancebo
Hurtó sólo un huevo,
Al sol bambolea,
Y otro se pasea
Con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Así caracteriza Góngora a la administración de justicia de su tiempo en un conocido poema sobre las veleidades de la fortuna:

Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Salvo que una justicia cuya voluntad se parece tanto al azar no merece llamarse Justicia porque, como decía Umberto Eco, no es fácil de distinguir “del caos primigenio”.

La administración de justicia era ya en tiempos de Góngora una de las funciones características del poder estatal, y así trata Arturo Pérez Reverte de transmitirnos la vivencia que el español del Siglo de Oro tenía de aquél cuando hace decir a uno de sus personajes:

“(…) y debí las ventajas y ascensos más al favor del Rey, a mi relación con Angélica de Alquézar y a la fortuna que me acompañó siempre, que a los resultados de la vida militar propiamente dicha. Que España, pocas veces madre y más a menudo madrastra, mal paga siempre la sangre de quien la vierte a su servicio; y otros con más mérito se pudrieron en las antesalas de funcionarios indiferentes.” (1)

Es decir, junto a la intervención del azar también entra en escena el poder de las influencias, que no es más que una forma de picaresca con más “caché” que algunos pervierten incluso más disfrazándola de “meritocracia” (“si tengo influencias es porque lo valgo” o, lo que es lo mismo “si soy chulo es porque puedo”) .

Quizás de todo ello surge esa referencia a la “madrastra”, que suele traernos resonancias de una persona que ocupa el lugar de la madre, pero que realmente no está disponible como tal.

Si puede hablarse de “carácter social”, he aquí otro rasgo que muchos han visto y siguen viendo como distintivo de nuestra idiosincrasia patria:

“El italiano Guicciardini, que visita España a finales del siglo XV, escribe: <<… los españoles consideran vergonzoso el comercio. La gran pobreza del país se debe a la vagancia de sus habitantes, que importan sus materias primas en lugar de elaborarlas ellos mismos. Viven en casas miserables y lo que tienen que gastar se lo gastan en ellos mismos o en una mula llevando encima más de lo que queda en casa>>. O sea, escasez y apariencia”. (2)

Escasez, apariencia, azar o fortuna (que no es más que otra cara de lo indisponible). Lo que falta es un pilar tan esencial de la personalidad como lo que está.

El “Día de la Madre” me ha hecho pensar si esa picaresca y esa adicción a la apariencia que a veces se nos pegan como la sombra, o como las manchas de petróleo al salir de una playa sucia, no son más que nuestro esfuerzo desesperado por sentirnos mirados, elegidos y tocados por la gracia de esa “madre España” tan a menudo ausente, tan a menudo “madrastra”. ¿Calvinismo “made in Spain”?

 (1) Aturo Pérez-Reverte. El oro del Rey.

(2) Juan Eslava Galán. Historia del mundo contada para escépticos

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