GUERRA Y PAZ (editado)

¿Es posible que el odio, la crueldad y la violencia hayan estado al servicio de la evolución del hombre alguna vez?

Para desarrollarnos como especie hemos necesitado cooperar (o sea, ponernos de acuerdo) y también nos ha hecho falta fuerza de trabajo con un cierto nivel de inteligencia (o sea, humana). ¿Y qué hemos hecho históricamente cuando nuestro grado de desarrollo económico no ha permitido, o no ha hecho recomendable, comprar esta última? Pues arrebatarla (es decir, esclavizar “al otro”), y ya está, ¿no?

¿Cómo hemos logrado sentirnos “uno” con los semejantes con quienes cooperamos y “otro” respecto de los que esclavizamos? Sabemos del intenso poder que tiene lo simbólico en el funcionamiento de nuestra mente (a la ventaja de poder leer se contrapone el inconveniente de que, por ejemplo, somos mucho más “programables” que un gato); tal vez hayamos utilizado símbolos con la fuerza necesaria para empujarnos a hacer ese “trabajo”.  ¿Y si  la guerra no ha sido sólo el medio de apoderarnos de la fuerza de trabajo ajena, sino, a la vez, uno de los principales símbolos de diversidad que hemos construido para poder hacerlo?: “Si estamos en guerra es porque somos distintos y, como somos distintos, es legítimo hacernos la guerra?

¿El “derecho” del más fuerte cumplió en su momento una función útil y legítima, si se la considera como una pieza esencial de nuestro proceso civilizador, o fue tan sólo una expresión más de la destructividad humana? ¿La defensa filosófica y jurídica de ese supremacismo fue cinismo, psicopatía o perspicacia sin complejos?

El sentimiento de pecado original, ¿no será realmente nuestra necesidad de barbarie para lograr ser más civilizados?

Si esa necesidad existió históricamente, ¿nuestra conciencia de nosotros mismos nos permite hoy ya buscar otros caminos?

¿Los desequilibrios en la distribución de riqueza que hoy existen cumplen igualmente una función útil y legítima en el marco de nuestra evolución como especie,  son una expresión de justa retribución al que se la merece o simplemente dejan a la vista una parte de nuestro cerebro animal? ¿La defensa filosófica y jurídica de esta situación es cinismo, psicopatía o perspicacia sin complejos?

¿Mientras parte de los países en desarrollo mejoran sus condiciones de vida aumenta la pobreza en el primer mundo? Si es así, ¿estamos importando pobreza?

¿Puede considerarse la pobreza un elemento de primera necesidad en la producción de bienes y servicios a precios que aún resultan asequibles a la mayoría?

El preguntarse si las relaciones de riqueza y de poder son la expresión de fuerzas más profundas que quizás apunten a nuestra identidad como especie, ¿es una muestra de ingenuidad trasnochada, de pura estupidez sin más calificativos, es un ataque contra la libertad individual o constituye, sencillamente, un acto de terrorismo?

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"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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