Archive for the 'OPINIÓN' Category

MILLA DE ORO

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

 

Antonio Machado

 

Queridos revoltosos de la Milla de Oro,

Al enterarme de vuestras andanzas vespertinas en pro de la libertad sentí un cabreo descomunal, apoteósico, hercúleo, homérico.

Pensé en el drama que han vivido muchos durante los últimos meses, en el esfuerzo sobrehumano de otros, los que, al límite de sus fuerzas o incluso más allá, han estado luchando contra el Covid en hospitales atestados, en todos los que hemos tratado de poner nuestro modesto granito de arena obedeciendo las normas a rajatabla para no empeorar las cosas y a los que, con vuestra actitud, ahora nos estáis llamando gilipollas, en las personas que vienen a limpiaros vuestras casas desde barrios obreros y tendrán que tragarse y llevar a sus familias el cus-cus de gérmenes que estáis montando, porque resulta que ahora entre los Borjamaris y las Cayetanas se debe de haber vuelto muy “chic” eso de jugar a revolucionarios de opereta enarbolando palos de golf en la vía pública junto con “papuchi” y “mamuchi”.

¡¡¡Palos de golf!!! Más que el hecho de tratarse de una manifestación no autorizada que atenta contra la salud pública en la que, para más inri, exhibís masivamente instrumentos de un alto potencial lesivo, me jodío, sí, que éstos fueran precisamente palos de golf en lugar de garrotas de alcornoque.Y resulta que, a lo mejor, incluso es mentira que hayáis hecho un uso generalizado de tan lúdico y refinado instrumento para expresar vuestro furor y vuestras ansias de libertad, pero el hecho es que eso me jodió y mucho. Entonces pensé que ojalá la policía os barriera de las calles a palos y os embutieran a hostia limpia en furgones policiales para transportaros como ganado a los calabozos, ¡¡¡a ver si ahí os encontrabais a gusto o preferíais el confinamiento en vuestras moradas de marquesones!!!

Pero, en cuanto semejante idea se me pasó por la cabeza, se me encendieron todas las luces rojas y empezó a sonar un sonido de alarma taladrante en mi conciencia. ¿No era eso precisamente lo que antaño quería la “gente de orden” para los rojazos de melena y trenca que empezaban a ponerse respondones frente a la dictadura Franquista? Y empecé a rebobinar: en el Barrio de Salamanca no solamente viven Borjamari y Cayetana, también viven la Sra. Sagrario y el Sr. Modesto, ancianos que ocupan un piso de renta antigua y que comen todos los meses de una pensión como la de tantos. Pero, es más, ¿y qué si Borjamari y Cayetana viven en un piso de 500m2 y su papuchi y su mamuchi tienen tanta pasta que se le sale por debajo de la puerta? ¿Es que eso hace de ellos seres infrahumanos? ¿Y qué si practican el golf o la equitación? ¿Es que eso los hace de peor condición moral que quienes tienen problemas para llegar a fin de mes y bajan al parque a jugar a la petanca? ¿Es que es más deshonroso ser “pijo” que ser “choni” o “hípster”, lo que quiera que sea cualquiera de esas cosas?

Y mi conclusión fue que sí, que, mal que nos pese a algunos, casi todos llevamos un fascista (o un estalinista o un nazi, me da igual) dentro, cubierto de una fina capa de barniz, empezando por mí. Y que eso no es malo ni bueno, sino que depende del uso que hagamos de ello. Decía Erich Fromm que si él no tuviera algo de Adolf Eichmann no podría llegar a entender como persona al criminal nazi. Es decir, que nuestras propias “sombras” nos pueden servir de detector para tomar conciencia de la presencia de “La Sombra” que siempre planea sobre la Humanidad cuando ésta se acerca más de la cuenta (y lo hace periódicamente) y así tratar de guardarnos de ella.

También pensé en la fragilidad de nuestros sentimientos de empatía y de nuestra disposición a la sociabilidad cuando nos tocan aquello con lo que nos identificamos como individuos, sean nuestras posesiones, nuestras costumbres o nuestras ideas.

Y, finalmente, pensé que, siendo nuestras tendencias individualistas tan abrumadoras de por sí, cuando algunos machaconamente tratan de excitarlas hasta convertir el individualismo en pura arrogancia y desprecio por lo que nuestra posición debe a otros, es porque algún interés muy fuerte los mueve a gastar tiempo y recursos en esa actividad proselitista. O sea, que ahí hay gato encerrado y que ciertas maneras de entender el individualismo no son más que una de las muchas formas que adopta el aborregamiento.

En fin, revoltosos de la Milla de Oro, que sólo deseo que se os aplique la ley con humanidad y con proporcionalidad, entre otras cosas porque tengo un motivo de agradecimiento con todos vosotros. Y es que, sin saberlo me habéis prestado un gran servicio: me habéis ayudado (creo) a crecer un poco más.

HOSPITAL SEVERO OCHOA: VERGÜENZA Y MIEDO RETROSPECTIVO

En mi anterior entrada HOSPITAL SEVERO OCHOA: DESBORDAMIENTO me refería a la carta dirigida al Gerente del mismo por parte de una persona cuyo padre falleció en el mes de enero. Esta ha sido la respuesta:

Según la información que aparece en la página web de la Comunidad de Madrid , el susodicho hospital cuenta con casi cuatrocientas camas. Eso significa que el pasado día 11 de enero, sábado, el Severo Ochoa sólo disponía de un médico de guardia, ayudado por dos residentes, para atender esas cuatrocientas camas.

Decir que eso es desolador es quedarse corto… El dolor, la rabia, la impotencia y el miedo se mezclan en una amalgama oscura que se hace bola en la garganta.

Al recordar la ya patética situación del hospital aquel sábado, cuando la vida aún era “normal”, y pensar en lo que estaba por llegar, se imagina uno el estremecimiento que debe sentir quien descubre que el prado donde estaba sentado comiendo con su familia era un campo de minas y que esa lata oxidada que trataban de abrir a pedradas sus hijos pequeños no era más que una granada de la guerra que el tiempo había sacado a la luz.

 

 

 

 

HOSPITAL SEVERO OCHOA: DESBORDAMIENTO

Esta es la carta que una persona, cuyo padre falleció en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés hace poco más de dos meses, dirigió al Gerente del mismo, quejándose de la mala atención recibida. Sin respuesta.

Mi padre falleció el pasado domingo 12 de enero, a las 06:37 horas en la habitación 405 B del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés.

Quiero poner de manifiesto mi descontento con el trato y la atención recibidos.

Centrándonos en su último día de vida,  llegué al hospital antes de las 09:00 horas de la mañana del sábado 11 a sustituir a mi hermano que había estado cuidándole toda la noche, el hedor en la habitación era manifiesto, hacía más de una hora que mi hermano había avisado para que le cambiaran porque se había hecho caca en el pañal, según la auxiliar, no podía hacerlo sola y tenía que subir un/a celador/a a ayudarla con los aseos de la mañana.

Pasó el tiempo, a las diez, mi padre seguía sin cambiar, la auxiliar estaba apuradísima, entrando de vez en cuando,  pero como el/la celador/a seguía sin subir, no podía cambiarle.

¿Qué clase de atención es esa? Un hombre que está moribundo, con una úlcera de presión en el sacro, ingresado en un hospital público y con su caca pegada al cuerpo varias horas. ¿Se imagina que quien está en esa cama es usted? ¿Le gustaría recibir ese trato?

Al poco de llegar yo al hospital, mi padre estaba intranquilo y dijo que quería vomitar, en ese momento echó por la boca un coágulo de sangre, la tarde anterior, había ocurrido lo mismo.

Llamé al enfermero, en ese momento avisó a los internistas que estaban de guardia para que subieran, estamos hablando de alrededor de las 9 y media de la mañana.

No sé cuándo fue exactamente pero en un momento dado, desde la cabecera de la cama en la que me encontraba, vi que una mujer con traje verde y chaqueta gris se acercaba a la puerta entreabierta, apoyando la espalda como para abrirla….pero se fue, pensé que alguien la habría llamado y que volvería, al ver que no, salí pero no la vi por ningún sitio.

En torno a las 12 de la mañana, tras varias veces preguntando al enfermero por qué no subían a ver a mi padre, aunque según  él ya tenían varios avisos, volví a salir a preguntarle. En ese momento, estaba en el pasillo una mujer con bata blanca a la que se dirigió el enfermero y que se identificó como la “médico de refuerzo”. Le contó la situación y me dijo que ahora iría a la habitación.

Cuando vino la “médico de refuerzo”, le auscultó, le mandó Furosemida y dijo que subiría con un internista de guardia para que le vieran.

Mi padre tenía cada vez más ruidos en el pecho, estaba decaído y a veces abría los ojos extendiendo las manos con cara de angustia. Llevaba sin comer desde el día anterior, sin tomar medicación por vía oral. Plantee a la “médico de refuerzo” la posibilidad de hidratarle o alimentarle de alguna manera a lo que me contestó que no procedía, que tenía los pulmones encharcados y que hidratarle era contraproducente.

¿Cuántas horas estuvo así? ¿Cuántos internistas de guardia había en ese momento en el Severo Ochoa?¿Tan ocupados estaban para que casi tres horas después todavía no hubiera subido ninguno?

Vuelvo a preguntar, ¿le gustaría ese trato si quien estuviera en esa cama fuera usted? ¿O prefiere el papel de familiar y experimentar los sentimientos de angustia, impotencia y abandono que pude experimentar yo  esa mañana?

Al cabo de un tiempo, la “médico de refuerzo” y la médico del traje verde y la chaqueta gris, vinieron a ver a mi padre.

Le pregunté a la médico del traje verde y la chaqueta gris por qué no había entrado hacía unas horas cuando estuvo en la puerta, la respuesta: es que estaba dormido.

¿Dormido? ¿Si un paciente está dormido no se le atiende después de llamar al  médico varias veces porque ha echado un cuajarón de sangre por la boca, tiene ruidos en el pecho y abre los ojos desesperado ?¿Se da más prioridad en ese hospital a que un paciente duerma que a tratar de paliar cuanto antes su malestar? ¿Cómo puede dar un médico esa respuesta?

Respuesta que además es falsa, y lo puedo afirmar con rotundidad y toda la seguridad del mundo, ella ni le vio, como dije antes se arrimó a la puerta de espaldas y se retiró, como si la llamaran de otro sitio o hubiese olvidado algo. Si fuera cierto, aparte de ver a mi padre, me hubiera visto a mí que estaba en la cabecera de su cama y no estaba dormida. ¡¡¡Qué falta de ética profesional, qué burla al enfermo y a su familia!!!!

Tras volver a auscultarle la “médico de refuerzo”, la otra ni se acercó, me dijeron que iban a tratar los ruidos en el pecho. Les dije que mi padre estaba muy mal, sin comer, sin recibir su medicación habitual, sin levantarse desde hacía una semana, con unos ruidos en el pecho cada vez más fuertes, abriendo los ojos de vez en cuando con cara de angustia y extendiendo las manos para apartarnos porque se estaba ahogando, que si no era posible facilitarle medidas de confort, sedarle, para que no sufriera, me contestaron que no, que la doctora de paliativos que le estaba llevando había dejado escrito en su historia el viernes que el paciente había experimentado cierta mejoría.

Dicha doctora puso una transfusión de sangre a mi padre el jueves por la mañana, el jueves por la tarde y el viernes por la mañana se le veía algo mejor, más despierto y hablando algo más, pero a partir del viernes a medio día volvió a empeorar.

Nosotros veíamos a mi padre muy mal, a lo largo de la semana planteamos  a la doctora de paliativos que en el caso de darle el alta considerábamos que no era un enfermo para estar en una residencia, que si le podrían trasladar a un hospital de paliativos. Negativa rotunda, que no, que esos hospitales son para pacientes que están en sus últimas semanas….madre mía que visión de futuro!!!! Si eso lo hablamos con ella el miércoles, el jueves y el viernes y mi padre falleció el domingo….es verdad que mi padre en los últimos once meses había estado muy grave en muchas ocasiones y siempre había remontado, por decirlo de alguna manera, porque su estado general era cada vez peor, pero esta vez era distinto, si lo veíamos los familiares, si él mismo quería irse porque no podía con más sufrimiento.

Siguiendo con el último día de mi padre, entorno a las cuatro y media o cinco, vino la enfermera y le puso un aerosol…..¿un aerosol con los ruidos que tenía en el pecho? ¿si hacía varios días que se los habían quitado?

En torno a las 18:00 horas, su nieta que estaba con él,  avisó a la enfermera de nuevo para que llamara a un médico porque veía a su abuelo respirar con mucha dificultad:

Sobre las  18:30 horas, volvió a subir la médico del traje verde y la chaqueta gris. Se le volvió a plantear la posibilidad de sedarlo porque se le veía inquieto y angustiado cuando abría los ojos. Respuesta: que no, que la referida doctora había dejado escrito que había experimentado una mejoría el viernes y que ella entraba de guardia al día siguiente y que vería al paciente.

Más tarde, sobre las 20:15 horas, cuando yo volví al hospital y vi a mi padre, le dije a la enfermera que por favor, llamara  a un médico. Curiosa respuesta, que si yo quería llamaba a los médicos pero que vamos, había estado ya por la tarde y ya le había visto. Le dije que sí, que por favor, llamara a un médico. Creo que ella, ya debería haber vuelto a insistir ante el estado del paciente.

Al cabo de un rato, volvió a subir la médico del traje verde y la chaqueta gris, pero esta vez, afortunadamente, acompañada de un médico. Ella ni se acercó a mi padre. El médico le auscultó e inmediatamente dijo que ese hombre estaba muy malito y que le iban a poner una perfusión con morfina, haloperidol, primperan y otros medicamentos para evitarle sufrir, nos advirtió que a partir de ahí podía durar horas o varios días.

¡¡POR FIN UNA PERSONA QUE ACTÚA CON  PROFESIONALIDAD, SENTIDO COMÚN Y EMPATÍA EN EL HOSPITAL SEVERO OCHOA!!

No sé exactamente a qué hora le pusieron la perfusión, quizá las 21:00 o 21:30 horas,  pero a las pocas horas, a las 06:37 del domingo, falleció con cara de paz.

Paz por la que estaré siempre agradecida al médico que vio la situación que los familiares llevábamos viendo días y tomó una decisión ante el estado del paciente para evitarle sufrimiento, sin tirar la pelota a otro tejado y que sean otros los que resuelvan. Le deseo lo mejor en su carrera profesional.

A lo largo del tiempo en el que se desarrollaron los hechos relatados arriba, experimentamos dolor, angustia, soledad, impotencia, rabia, abandono…en el Hospital Severo Ochoa y vimos a mi padre con la angustia reflejada en su rostro, en sus manos y en sus movimientos.

Por favor, que no ocurran situaciones similares en el futuro, sean profesionales y practiquen la empatía. Si no están dispuestos, es una pena…se han equivocado de profesión!!!!!!

Y recuerden, sus pacientes son seres humanos al igual que lo son ustedes.

Hace años que el vaso de la sanidad pública se arrastra en su quehacer diario al límite del desbordamiento. ¿Qué consecuencias cabía esperar si, de repente, se producía una sobrecarga importante del mismo?

Vivíamos en la base de un volcán apartando la vista del cráter. Icod de los Vinos es un bonito pueblo al pie del Teide, pero al menos el Teide está tan monitorizado como debería tener derecho a estarlo cualquier paciente en un hospital.

Ahora es fácil salir cada día a la ventana a aplaudir a los profesionales sanitarios, entre ellos a los muchos que desde hace años encadenan (o viven encadenados a) contratos consecutivos de tres meses de duración, pero hubiera sido mejor para todos haber “aplaudido” al sistema público de salud hace tiempo y de otra manera más efectiva.

Eso sí, aunque desgraciadamente ya sea tarde para muchos, nada nos impide cambiar de rumbo y, entre otras medidas, seguir aplaudiendo a los sanitarios mediante la regularización inmediata de sus indignas condiciones de trabajo.

Hay ámbitos en los que la limitación del déficit público es una excusa patética, cuando no criminal y, por si todo eso fuera poco, antieconómica.

Con razón dice un viejo refrán que “lo que no va en lágrimas va en suspiros” y con no menos razón dice otro que “lo barato sale caro”.

 

Foto: desbordamiento del Manzanares en 1947. Crédito flickr

INDEPENDÈNCIA

– El otro día le decía yo a un amigo independentista: “¿Sois conscientes de la dificultad que os supone el hecho de que, por ejemplo, Tarragona quiere seguir siendo España y el Valle de Arán no quiere ser ni español ni catalán?” Y el tío va y me contesta: “Sí, no te preocupes, somos plenamente conscientes de donde tendremos que bombardear”.

– Veo que, al contrario que tú, tu amigo puso el dedo en la llaga.

– ¿¿¿En la llaga de qué???

– De que el principal problema para la independencia de Cataluña es que los independentistas más feroces, sin saberlo, son muy españoles.

GUERRA Y PAZ (editado)

¿Es posible que el odio, la crueldad y la violencia hayan estado al servicio de la evolución del hombre alguna vez?

Para desarrollarnos como especie hemos necesitado cooperar (o sea, ponernos de acuerdo) y también nos ha hecho falta fuerza de trabajo con un cierto nivel de inteligencia (o sea, humana). ¿Y qué hemos hecho históricamente cuando nuestro grado de desarrollo económico no ha permitido, o no ha hecho recomendable, comprar esta última? Pues arrebatarla (es decir, esclavizar “al otro”), y ya está, ¿no?

¿Cómo hemos logrado sentirnos “uno” con los semejantes con quienes cooperamos y “otro” respecto de los que esclavizamos? Sabemos del intenso poder que tiene lo simbólico en el funcionamiento de nuestra mente (a la ventaja de poder leer se contrapone el inconveniente de que, por ejemplo, somos mucho más “programables” que un gato); tal vez hayamos utilizado símbolos con la fuerza necesaria para empujarnos a hacer ese “trabajo”.  ¿Y si  la guerra no ha sido sólo el medio de apoderarnos de la fuerza de trabajo ajena, sino, a la vez, uno de los principales símbolos de diversidad que hemos construido para poder hacerlo?: “Si estamos en guerra es porque somos distintos y, como somos distintos, es legítimo hacernos la guerra?

¿El “derecho” del más fuerte cumplió en su momento una función útil y legítima, si se la considera como una pieza esencial de nuestro proceso civilizador, o fue tan sólo una expresión más de la destructividad humana? ¿La defensa filosófica y jurídica de ese supremacismo fue cinismo, psicopatía o perspicacia sin complejos?

El sentimiento de pecado original, ¿no será realmente nuestra necesidad de barbarie para lograr ser más civilizados?

Si esa necesidad existió históricamente, ¿nuestra conciencia de nosotros mismos nos permite hoy ya buscar otros caminos?

¿Los desequilibrios en la distribución de riqueza que hoy existen cumplen igualmente una función útil y legítima en el marco de nuestra evolución como especie,  son una expresión de justa retribución al que se la merece o simplemente dejan a la vista una parte de nuestro cerebro animal? ¿La defensa filosófica y jurídica de esta situación es cinismo, psicopatía o perspicacia sin complejos?

¿Mientras parte de los países en desarrollo mejoran sus condiciones de vida aumenta la pobreza en el primer mundo? Si es así, ¿estamos importando pobreza?

¿Puede considerarse la pobreza un elemento de primera necesidad en la producción de bienes y servicios a precios que aún resultan asequibles a la mayoría?

El preguntarse si las relaciones de riqueza y de poder son la expresión de fuerzas más profundas que quizás apunten a nuestra identidad como especie, ¿es una muestra de ingenuidad trasnochada, de pura estupidez sin más calificativos, es un ataque contra la libertad individual o constituye, sencillamente, un acto de terrorismo?

CAMBIO CLIMÁTICO

Afortunadamente, ya no hay más matanzas de población civil, sino “daños colaterales”. Ni caemos a tumbar abierta hacia la ruina; sólo hay “desaceleración de la economía”. Gracias a Dios, ya no despedimos a nadie, sino que los ayudamos a ganar confianza en sí mismos sacándolos de su “zona de confort”.

Hoy las relaciones de poder recuerdan cada vez más a ese tipo de padres que pretenden persuadir a sus hijos de que estén siempre felices con lo que les toca, hasta el día en que sus retoños se resisten más de la cuenta y entonces sale su verdadero yo y acaban moliendo a palos a las criaturas. Ni una mala palabra, ni una buena acción. Ese es el signo de los tiempos. Hijoputas, sí, pero siempre con una sonrisa en la boca.

No hemos dejado de ser bichos muy peligrosos. Simios depredadores cubiertos de telas, de Armani o de los chinos, según, y cada vez más de un atrezzo dialéctico con el que taparnos las vergüenzas. Por eso me cuesta evaluar la sinceridad de cualquier actitud protagonista en el problema del cambio climático.

No obstante, como buenos simios, somos imitadores. Adoramos nuestra propia imagen hasta el punto de que, seguramente, a muchos no les importaría ser eso, una imagen rebotando eternamente entre dos espejos, sin nada real que la sustente; la versión moderna de la inmortalidad del alma. Y eso, a veces, puede ser una ventaja, porque del hábito del postureo y de la adicción a lo políticamente correcto, ocasionalmente puede salir algo bueno.

¿Y si las reinas y reyes/divas y divos anunciaran que, en adelante, van a acudir a todos los actos oficiales/galas y saraos con el mismo vestido, para limitar la superproducción de materiales que acabarán siendo desechos?

¿Y si los mandamases acordaran celebrar más cumbres por videoconferencia, para limitar los desplazamientos en avión?

¿Y si las grandes manifestaciones las celebrara cada uno en su ciudad y se conectaran entre sí a escala mundial por videoconferencia?

Son sólo gestos, pero quizás, en el ansia por estar “à la page” y continuar en sintonía con la tendencia “guay” del poder político, las grandes empresas procurarían limitar los desplazamientos en avión. Y todas ellas deben de sumar muchos, muchos viajes al año.

¿Y el “pueblo llano”? Por mucho que lo diga Sabina, ¿no siguen las niñas, de cualquier edad, queriendo ser princesas? (Ojo, que he utilizado “niñas” sólo como una licencia “literaria”, por referencia a la canción del susodicho. No se me amotinen, por favor, que sólo estamos a martes). ¿Y qué mejor forma de creernos príncipes y princesas que imitar a los de verdad? Pero ahora han cambiado las tornas y, en vez de hacerlo comprando docenas de zapatos de plástico, que es lo que nos permite el bolsillo, para estar siempre de estreno, como ellos, vamos a copiar la continencia en el vestir para controlar la producción de residuos, que es lo que se lleva…

No sé si todo esto serviría de mucho o no, pero al menos constituiría un cierto estímulo moral, porque demostraría algo en lo que nunca he dejado de creer, y es que, prácticamente en cualquier producción del ser humano, no importa si se trata de una moda, ideología o creencia, da igual si parece insulsa, inocua o incluso deleznable, siempre se encuentra agazapado un germen de progreso.

Y, de ser así, seguiría sin aclararse el misterio de que nosotros, sin dejar de ser peligrosísimos simios sanguinarios, hayamos adquirido cierta capacidad intelectual, pero, al menos, se explicaría el milagro de que hasta ahora hayamos sobrevivido a ella.

CATALUÑA: ¿QUIÉN VA A ACORDARSE AHORA DE BOBBIO?

Iusnaturalismo, iuspositivismo (tradicional o contemporáneo), realismo jurídico… No me veo con fuerzas para intentar ofrecer ni tan siquiera unos breves trazos de las diferentes corrientes  de pensamiento que han navegado por la Filosofía del Derecho a lo largo del tiempo. Además, si lograra reunir el coraje suficiente para emprender tal hazaña, no creo que lograra transmitir algo muy distinto al griterío de un grupo de internos soliloquiando desconcertadamente en un frenopático, lo que no sería de mucha ayuda.

Creo que nos podemos ahorrar la desagradable experiencia si empiezo y termino por referirme a la obra de Norberto Bobbio, jurista y filósofo italiano que se ocupó, entre otras muchas cuestiones, del fundamento de la legitimidad del ordenamiento jurídico y en 1970 afirmó:

Cuando se pregunta cuál es el fundamento de la norma fundamental, que debería fundamentar la validez de todas las demás normas, se oye responder – y en rigor no hay otra respuesta posible – que el fundamento de esta norma última, no pudiendo ser otra norma superior, es su eficacia, o sea el hecho, el mero hecho, histórica y sociológicamente comprobable, de que las obligaciones que se derivan de ella son habitualmente cumplidas, o correlativamente, que el poder instituido por ella, que es precisamente el poder último, más allá del cual no hay otro poder, es efectivamente obedecido.

En otras palabras, no tiene sentido decir que un conjunto de normas son Derecho cuando, por la razón que sea, el mismo no se observa de forma generalizada en la comunidad a la que va dirigido.

Peces-Barba acuñó el término “Hecho Fundante Básico” para referirse a la sustitución de una norma fundamental ficticia por la base empírica del poder como fundamento del ordenamiento jurídico. Para Peces-Barba, por ejemplo, el Hecho Fundante Básico en el que se apoya el ordenamiento jurídico vigente en España, incluida la Constitución como vértice del mismo, era la Transición (aunque ésta se desarrolló a partir de la legalidad anterior y sin ruptura formal con ella).

Evidentemente, un Hecho Fundante Básico es siempre un acontecimiento trágico en la vida de una comunidad, trágico en el sentido de que algo perece para alumbrar una realidad nueva.

A la vista de todo esto, pienso que agarrarse como un ancla a la ilegalidad del referéndum de independencia de Cataluña como única respuesta a la situación que vivimos es perder de vista la verdadera naturaleza, incluso jurídica, del problema, porque el Derecho es más que la ley; es lo sabe cualquier estudiante de Primero de Derecho.

Hacen falta políticos capaces de analizar y valorar con toda la serenidad posible, en un lado, si el grado de desafección de Cataluña por el ordenamiento jurídico español es suficiente para entender que se ha producido una ruptura de la base efectiva, histórica y sociológica, en que se sustenta nuestro sistema constitucional y, en el otro, si esa desafección implica a su vez un grado de consenso suficiente en Cataluña como para considerar que se ha producido un Hecho Fundante Básico de un estado catalán.

Pero para eso es necesario contar con personas que demuestren, por utilizar la manida expresión, que cuentan con la fuerza para cambiar lo que se puede cambiar, con la capacidad de aceptar lo que no y con la sabiduría de distinguir lo uno de lo otro. A lo que añado por cuenta propia: y con el carisma necesario para transmitir esa “clarividencia” a la sociedad y, en concreto, a su electorado. Es decir, rectifico, no hacen falta políticos, hacen falta estadistas en ambos lados. Por tanto, hay que cambiar de “interlocutores”, por llamar de alguna manera a lo que ahora tenemos. Quizás es tiempo de elecciones generales y autonómicas.

Y mientras tanto seguiremos oyendo repetir como un mantra que la consulta es ilegal, no sé si en la esperanza de que los independentistas acaben tirándose al mar al son de esa música, como si los condujera en trance el flautista de Hamelin, o aguardando sabe Dios qué.

Por otro lado, tampoco hay que extrañarse mucho de la simplicidad de tal discurso en un mundo donde, como dijo alguien, el pensamiento tiende a reducirse a un tuit y el sentimiento a un emoticono.

 

Fuentes:

http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2177-70552012000100003

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Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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