Posts Tagged 'Tribunal Constitucional'

PROMETEO

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Un día de picnic en la campiña inglesa. La nota de color la pone un globo a punto de aterrizar que atrae las miradas de todos. A la distancia que se encuentra del suelo se observa sin esfuerzo que la barquilla está ocupada por un niño y un adulto concentrado en hacer alguna maniobra con el cordaje. De repente se levanta un viento racheado. La primera ráfaga coge desprevenido al adulto y lo arroja fuera de la barquilla, sin causarle daño significativo; la segunda comienza a arrastrar el globo, aún cerca del suelo. Como espoleados por un latigazo electro-químico, un grupo de hombres que parecen brotar de todas partes a la vez se precipita hacia el globo y todos, siguiendo el impulso común, se cuelgan de la barquilla, donde el niño ha explotado en un llanto histérico. Conforme el dolor muscular producido por el esfuerzo va devolviendo a cada uno la conciencia de sí mismo va reapareciendo el pensamiento y, con él, un nuevo instinto empieza a golpear también la puerta de la conciencia. Cada uno sabe que, si todos aguantan, por más que arrecie el viento el globo no podrá despegar y acabará por enredarse en las ramas de los árboles, que detendrán finalmente su curso errático sobre la explanada. Pero el cansancio o el miedo empiezan a estrechar su cerco sobre este grupo de hombres y uno se suelta; pronto le seguirá otro y, poco después, otro más. El peligro resulta progresivamente amenazador para los que resisten; cada vez que uno de ellos abandona el globo éste pierde lastre y parece ganar altura con velocidad creciente; pronto resultará tan fatal quedarse como saltar, quizás tan pronto como el tiempo de un parpadeo.

Se trata del planteamiento más crudo y más directo que conozco del dilema del mamífero: ¿cuánto doy a favor del grupo que me sostiene y cuánto me quedo para mí? Así lo presentaba el escritor británico Ian Mc Ewan en su novela “Enduring love”, que arranca con el episodio del globo que he referido, aunque luego continúa su marcha por otros derroteros. Corría el año 2007, antesala de la crisis financiera mundial, y entonces era una cuestión de actualidad; hoy día lo es aún más, si cabe. Como muestra, este mes de abril parece venir cargado de oscuridad:

Según un informe que Unicef acaba de publicar:

“La desigualdad infantil en España en función de los ingresos de las familias nos sitúa a la cola de los países desarrollados.

Somos el sexto país con más desigualdad infantil en materia económica de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y el cuarto de la Unión Europea (UE), tan solo por delante de Rumanía, Bulgaria y Grecia”.

https://www.unicef.es/actualidad-documentacion/publicaciones/equidad-para-los-ninos-el-caso-de-espana

En este contexto tan lamentable se da, como una botella dentro de otra, la pobreza energética, que se puede definir como “la dificultad o la incapacidad de mantener la propia vivienda en las condiciones adecuadas por razones económicas”. Los datos de otro informe, presentado el pasado día 14, también son desalentadores:

“La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) ha presentado este jueves en el auditorio de Mediab-Prado de Madrid su 3er estudio de pobreza energética ‘Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis’ que desvela que 5’1 millones de personas en España, el 11 % de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno, lo que ha supuesto un incremento del 22 % en tan solo dos años, fecha del último estudio”.

http://www.cienciasambientales.org.es/index.php/noticias/567-3er-estudio-pobreza-energetica-en-espana-nuevos-enfoques-de-analisis.html

En el año 2013, el llamado “Decreto de pobreza energética de Cataluña” pretendió aliviar mínimamente esta situación en el ámbito regional mediante una propuesta tan tímida como prohibir a las compañías de luz y gas que, en caso de impago, cortaran el suministro de energía a personas económicamente vulnerables durante los meses de invierno, pasados los cuales aquéllas tendrían que abonar la totalidad de la deuda contraída. El Gobierno central recurrió la citada norma ante el Tribunal Constitucional y éste acaba de dictar una sentencia que acoge la postura del Gobierno y, en defensa de la “unidad de mercado”, declara la nulidad del decreto por invadir competencias estatales.

Es digno de mención el voto particular de uno de los magistrados:

“Invito a reflexionar sobre si el papel de los juristas y en especial de los jueces constitucionales en la sociedad actual va más allá del positivismo formalista y sobre si un sistema que, por perfecto que parezca en términos de simetría lógica, subordine su mantenimiento y funcionamiento a la marginación o exclusión social de parte de su población, tiene cabida en un régimen jurídico-constitucional que se define como social y democrático”.

http://blogs.20minutos.es/la-energia-como-derecho/2016/04/15/la-pobreza-energetica-y-la-sentencia-del-constitucional/

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/tribunal-constitucional-anula-plan-pobreza-energetica-catalunya-5038654

Pues, ya que estamos hablando de energía calorífica, yo me permito invitar al amable lector a otra reflexión mucho más elemental: ¿habría el desarrollo de la Humanidad el mismo caso de que, en sus albores, sólo unos cuantos hubieran logrado guardarse el fuego para sí?

Llegados al punto en que nos encontramos, me temo que esto ya sólo lo arregla Prometeo.

 

Imágen: Wikipedia (Óleo en lienzo de Heinrich Friedrich Füger: Prometeo lleva el fuego a la humanidad; ca. 1817)

EL SIGLO DE LAS LUCES

La llegada de Víctor Huges, “comisario político” de la Revolución, a los dominios franceses en el Caribe fue acogida con expectación. Uno de los primeros objetos descargados de la nave que transportaba a Hugues y a su comitiva fue “la Máquina”. La población indígena se acercó a ella con la ingenua curiosided que despertaba en ellos cualquier novedad procedente del viejo mundo. Cuando se dieron cuenta de cómo funcionaba y para qué servía, se abalanzaron en masa sobre la guillotina y la redujeron a astillas.

Al menos así es como narra Alejo Carpentier la llegada al Caribe de la Revolución Francesa y de “la Máquina” como icono de ésta. Caso de sentirse heridos o amenazados, cualquier grupo de indígenas hubiera sido capaz de abalanzarse sobre un semejante y despedazarlo en el calor del momento sin pestañear después, pero les repugnaba hasta la indignación la mentalidad civilizada que consistía en hacer más o menos lo mismo, pero “quirúrgicamente” y cuidándose de pegar bien todos los sellos y las pólizas. Fue una lectura de juventud, pero dejó tal impresión en mí que desde entonces de vez en cuando me sorprendo a mí mismo creyendo que fui testigo de la escena.

Hasta finales del año 1978 en España era posible suprimir físicamente a un individuo si se seguía la liturgia entre casposa, burocrática y sacramental que dictaban las leyes y reglamentos aplicables – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2011/12/26/mi-padre-era-verdugo/ -. Entonces entró en vigor la Constitución y abolió la pena de muerte que, desde hace casi cuarenta años, es entre nosotros un recuerdo macabro o nostálgico, pero en cualquier caso sólo un recuerdo.

El pasado día 23 de enero murió Francisco Rubio Llorente, profesor de Derecho Constitucional y, entre otros puestos institucionales, ex – magistrado y ex – Vicepresidente del Tribunal Constitucional. Sus sentencias y sus votos particulares – muchos de los cuales acabaron convirtiéndose en opinión mayoritaria del Tribunal y, por tanto, en jurisprudencia constitucional – ayudaron a desbrozar el camino hacia los derechos y garantías a que hoy podemos acogernos. Creo que es un buen momento para dedicar un recuerdo a la persona, a su tiempo y a la propia Constitución.

R Llorente

La Constitución no sólo fijó la libertad como límite de lo que nos puede quitar el Estado, también estableció la presunción de inocencia, el derecho a la igualdad ante la ley, la libertad de expresión y la objeción de conciencia, por citar sólo un pequeño botón de muestra. Antes de eso, un hombre podía ser condenado por un delito en España sobre la base de un simple atestado policial – un papel oficial firmado – sin necesidad de que acudiera al juicio el agente a ratificarlo y explicar de viva voz lo que pasó; el principio “in dubio pro reo” era de aplicación potestativa por parte del Tribunal, lo que quiere decir que los jueces podían condenar en virtud de meras sospechas; los hijos nacidos fuera del matrimonio se denominaban “ilegítimos” y no gozaban de los mismos derechos ante la ley; las publicaciones que molestaban al Estado podían ser objeto de censura previa.

Hombre de gran peso institucional – también fue Presidente del Consejo de Estado – y, por tanto, lejos de poder ser considerado un “antisistema”, Rubio Llorente no faltó a los debates más candentes sobre la problemática social y política de cada momento, donde siempre desde la serenidad mantuvo posiciones claras, por ejemplo a favor de un referéndum sobre la independencia de Cataluña – v. https://escritodesdelastripas.wordpress.com/2014/10/09/de-consultas-telescopios-y-koans/ -.

Hoy en día muchos españoles (me niego a añadir “y españolas”; eso sería precisamente trivializar el espíritu de la Constitución) crecen ignorando que todo aquello resulta ya imposible, porque para ellos la situación anterior sería inimaginable. Pero no fue sencillo llegar hasta aquí; incluso quienes como adolescentes fuimos testigos de esa labor de “desbroce” de Rubio Llorente y otros podíamos percibir el esfuerzo que la tarea requería. En un primer momento, los sectores judiciales más conservadores incluso llegaron a plantear que la Constitución no era la norma jurídica de máximo rango dentro de nuestro ordenamiento, sino simplemente una especie de “inspiración” para los poderes públicos, que éstos podían tomar o dejar.

Soy de los que creen que la realidad social actual requiere una reforma profunda de la Constitución, pero también pienso que esta norma ha sido el cauce que ha permitido crecer a la España que ahora se plantea esos cambios y que hay que empezar por reconocérselo.

Puede que no nos gusten nuestros orígenes, pero no podemos negar que a ellos debemos el hecho de estar aquí y de ser quienes somos. La persona o el colectivo que rechaza visceralmente sus orígenes no sólo será incapaz de comprenderse de verdad, sino que tiene muchas probabilidades de pasar en guerra consigo mismo el resto de su existencia.

Tengo la impresión de que hoy muchos de nosotros no se hacen idea de lo que había – o de lo que faltaba – hace cuarenta años. Seguramente una de las actitudes más improductivas es estar de vuelta sin haber llegado antes a ninguna parte.

Foto: elpais.com

DE CONSULTAS, TELESCOPIOS Y KOANS

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Un koan no es una adivinanza ni un juego de palabras, es una herramienta del budismo Zen que, a través de las palabras, pretende “dinamitar” la lógica de nuestro discurso mental para permitir que brote una conciencia inefable y más profunda.

Un koan no tiene una “solución” unívoca. La respuesta suele ser extraña, a veces cargada de humor o ironía, depende de cada persona y sirve al maestro que lo ha planteado para observar el avance del discípulo.

Ejemplos clásicos de koan son: “¿cómo suena la palmada dada con una sola mano?” o “¿cómo suena una bofetada cuando no hay una cara?”.

http://para-mentes-despiertas.blogspot.com.es/2013/04/y-que-es-un-koan.html

Vemos si un koan puede arrojar algo de luz sobre un tema de actualidad.

Con apoyo del dictamen del Consejo de Estado emitido por unanimidad, el Gobierno ha impugnado ante el Tribunal Constitucional tanto la ley catalana de consultas – http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/536833-ley-10-2014-de-26-sep-ca-cataluna-de-consultas-populares-no-referendarias.html – como el Decreto del Presidente de la Generalitat de convocatoria de consulta el próximo 9 de noviembre – http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/536892-d-129-2014-de-27-sep-ca-cataluna-de-convocatoria-de-la-consulta-popular-no.html -, y se dispone a impugnar el Decreto de nombramiento de los miembros de la Comisión de Control de la consulta.

Conforme al artículo 2 del Decreto de convocatoria, el objeto de la consulta es:

conocer la opinión de las personas llamadas a participar sobre el futuro político de Cataluña, según los términos de la pregunta recogida en el artículo 3, con la finalidad de que la Generalitat pueda ejercitar, con pleno conocimiento de causa, la iniciativa legal, política e institucional que le corresponde”.

El Tribunal Constitucional ha admitido ambos recursos a pasos acelerados. Por aplicación del artículo 161.2 de la Constitución, en relación con el 77 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC), la admisión a trámite de las impugnaciones lleva aparejada la suspensión de las normas recurridas.

No obstante, tal y como algunos han señalado, parece necesario que se aporten motivos que justifiquen esa suspensión, ya que las leyes autonómicas también gozan de una presunción de constitucionalidad.

Por otra parte, la correspondiente providencia del Tribunal Constitucional ha acordado suspender, no solo el Decreto de convocatoria de la consulta del 9N y sus Anexos, sino “las restantes actuaciones de preparación para la convocatoria de dicha consulta o vinculadas a ella”, cuando el citado artículo 77 LOTC únicamente contempla la suspensión de “la disposición o resolución recurrida”.

http://presnolinera.wordpress.com/2014/09/30/las-impugnaciones-ante-el-tribunal-constitucional-de-la-ley-de-consultas-populares-de-cataluna-y-del-decreto-de-convocatoria/

Todo ello ha venido respaldado por el PSOE y aderezado con anuncios de querellas criminales contra el Presidente de la Generalitat por parte de UPyD y con la amenaza de poner en marcha la actuación del Ministerio Fiscal por parte del propio Gobierno.

En definitiva todos, el Gobierno, las instituciones y el llamado “bloque constitucionalista” se han lanzado como un solo hombre en pos de evitar la consulta catalana.

Ahora bien, por más legítimas o bastardas que sean las causas que han llevado a esta situación, el descontento de una parte importante de la sociedad catalana con su encaje en el resto de España es evidente, y la ya larga duración de este estado de cosas ha producido un profundo deterioro en las relaciones entre ambos colectivos.

La tozudez con que el Gobierno y quienes lo apoyan en esto hacen oídos sordos a esa realidad y únicamente saben llenarse la boca con las palabras de la ley, recuerda tristemente a la actitud del filósofo aristotélico Cesare Cremonini, que se negaba a mirar por el telescopio aduciendo que no necesitaba hacerlo para saber que lo que afirmaba Galileo era falso.

http://metode.cat/es/Revistas/Monografics/La-mirada-de-Galileo/Galileu-i-el-telescopi

Por otra parte, cualquier estudiante de Primero de Derecho sabe que lo que está en la cúspide de un Ordenamiento jurídico no es realmente la Constitución, como norma suprema de la que va derivando, en cascada, la validez de las demás normas de rangos sucesivamente inferiores. Lo que de verdad está en la cúspide de la pirámide normativa es “algo”que da validez a la propia Constitución y que para Peces Barba era el llamado “Hecho Fundante Básico”. En el caso de España, podríamos encontrar como ejemplos de un Hecho Fundante Básico la Guerra Civil o – de forma más dudosa – la Transición política, que dieron vida a nuevos sistemas jurídicos rompiendo con los anteriores.

En definitiva, de poco sirve hacer profesión de fe en la norma si una realidad social suficientemente poderosa se empeña en negarla. Es como tratar de curar a un enfermo negándose a certificar su grave dolencia o a prescribirle un tratamiento porque es muy agresivo.

Esto no lo dicen únicamente peligrosos dinamiteros anarquistas. En esa misma línea se ha pronunciado, por ejemplo, el jurista Francisco Rubio Llorente, exvicepresidente del Tribunal Constitucional y expresidente del Consejo de Estado – http://elpais.com/elpais/2012/10/03/opinion/1349256731_659435.html -, para quien “la negativa a convocar el referendo generaría una frustración que puede llevar a la búsqueda de vías alternativas de efectos impredecibles”, según ha manifestado hace poco en una conferencia en Barcelona.

Un planteamiento parecido puede encontrarse en un editorial del Financial Times, que sin duda se hace eco del miedo generado por las posibles consecuencias financieras de la agravación del conflicto.

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/619a8200-d201-11e3-8ff4-00144feabdc0.html#axzz3FdgzzxW0

Desde luego, caben pocas dudas de cuál va a ser el pronunciamiento del Tribunal Constitucional en cuanto a los recursos presentados, a la vista de la Sentencia nº 103/2008, de 10 de octubre de 2008, que dictó en relación con el denominado “Plan Ibarretxe” – PDF (BOE-T-2008-16292 – 12 págs. – 98 KB) -.

Para el máximo intérprete de la Constitución, en la convocatoria de consulta enjuiciada en ese momento no es que “simplemente se interesa el parecer no vinculante del cuerpo electoral de País Vasco, puesto que con ella se incide sobre cuestiones fundamentales resueltas en el proceso constituyente y que resultan sustraídas a la decisión de los poderes constituidos” (Fundamento Jurídico Tercero de la Sentencia).

Desde luego, ni es mi intención ni estoy en condiciones de suscitar un debate doctrinal sobre el alcance con que el Tribunal Constitucional entiende el ejercicio del poder político, a los efectos de prohibir toda consulta al cuerpo electoral que “incida” en las “cuestiones fundamentales” propias de aquél, salvo que su cauce sea el referéndum en los términos del art. 92.2 de la Constitución, cuya autorización queda exclusivamente en manos del Estado. Eso sí, creo que merece la pena reflexionar sobre el hecho de que, si la interpretación de nuestro Texto Fundamental que hace el Tribunal Constitucional es la correcta, quizás las previsiones de aquél se queden muy cortas respecto a los deseos de participación ciudadana en los asuntos públicos que hoy demanda nuestra sociedad. Tal vez ahí esté una de las causas del desprestigio de la clase política, cuya gestión es prácticamente imposible de controlar en cuanto nuestros representantes se han aposentado en sus escaños.

Una vez establecidas las “condiciones de contorno” del conflicto, propongo hacer un ejercicio de política ficción. ¿Qué pasaría si el Gobierno de España se dirigiera a la Generalitat en términos parecidos a estos?:

Miren ustedes, es cierto que hay un profundo desgaste en las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Por nosotros pueden hacer ustedes una consulta sobre su independencia o sobre lo que les parezca bien, ya que lo que puede chocar contra la actual organización política no es la opinión de cualquier colectivo, sino su puesta en práctica. Pero al margen de lo que ustedes hagan, el Gobierno va a convocar un referéndum, sin carácter vinculante, pero con todas las garantías de la ley. La consulta se va a llevar a cabo en todo el territorio español y el Gobierno, lógicamente, se propone llevar a cabo una campaña serena a favor del “no”, pero a lo mejor todos nos quedamos sorprendidos por la respuesta general, porque les garantizo que hay mucho cansancio acumulado respecto a este tema, y créanme, no sólo a ese lado del Ebro.

Una vez constatemos de un modo fiable la consistencia de sus aspiraciones independentistas y la opinión del resto de los españoles, empezaremos a hablar de todo lo que haya que hablar. Y ya les anticipo que no será fácil porque, en su caso, habrá mucho que hablar. Y es que no se trata sólo de cuestiones económicas, hay intereses españoles y de españoles en Cataluña cuya protección es preciso asegurar.

¿Cuál sería la respuesta del electorado catalán y no catalán ante un planteamiento así? Jamás llegará a celebrarse tal consulta, así que no podremos dar respuesta a ese interrogante de un modo empírico. Sí podemos, quizás, hacerlo a través de un koan: ¿cómo suena un choque de trenes cuando sólo hay un tren en la vía?

 

Foto: agencias


Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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