ABUELO

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El otro día asistí a un evento de empresa en el Palacio de Ghilou. Éste fue antaño más conocido como la Quinta de San Enrique y en los años treinta alojó el Colegio Nacional de Ciegos, una institución progresista que apostó por la formación de los invidentes en coeducación cuando aún en España se definía oficialmente a los discapacitados como “anormales” y se consideraba que ayudar a estas personas era principalmente tarea de la beneficencia.

Cuando la Guerra Civil empezó a arreciar sobre Madrid, el Colegio se trasladó a Onteniente (Alicante). Hace unos años un investigador llamado Joan Josep Torró me localizó en Facebook por mi segundo apellido y me descubrió una historia que desconocía: mi abuelo materno había trabajado en esa institución como pediatra hasta que fue evacuado a Levante con todos los muchachos y el resto de los profesionales. Joan Josep estaba escribiendo un libro sobre el tema, que publicó el año pasado, y quería saber si yo tenía fotos de mi abuelo en esa época. Las más recientes que la familia guardaba eran de los años 60. Se las envié y, por aquello de que “a falta de pan buenas son tortas”, las incluyó en su trabajo. Hay mucha mierda en Internet, pero a veces la red te da sorpresas bonitas. Me alegré mucho de haber contribuido a que de alguna forma mi abuelo volviera a ver la luz en este s. XXI; se lo merece.

El otro día, en el los jardines del palacete, el recuerdo de mi abuelo acabó convertido en un soñar despierto y, durante unos instantes, llegué a creer que él estaba allí, en los años 30, paseando por el jardín con un nieto cincuentón de la era digital que aún no había nacido, más allá de las ruedas del tiempo.

 

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2962639.pdf

http://revistaplacet.es/chamartin-napoleon

 

Foto: https://www.google.es/search?q=la+quinta+de+san+enrique&biw=1024&bih=643&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjOg9qN3bnNAhWDthoKHWbHC9kQ_AUIBygC#imgrc=-1WCLTPZYnUp1M%3A

PANDEMIA

Jean-Jaques-Rousseau (1)

<<Grocio niega que los poderes humanos se hayan establecido en beneficio de los gobernados, citando como ejemplo la esclavitud. Su constante manera de razonar es la de establecer siempre el hecho como fuente del derecho. Podría emplearse un método más consecuente o lógico, pero no más favorable a los tiranos.

Resulta, pues, dudoso, según Grocio, saber si el género humano pertenece a una centena de hombres o si esta centena de hombres pertenece al género humano. Y, según se desprende de su libro, parece inclinarse por la primera opinión. Tal era también el parecer de Hobbes. He allí, de esta suerte, la especie humana dividida en rebaños, cuyos jefes los guardan para devorarlos.

Como un pastor es de naturaleza superior a la de su rebaño, los pastores de hombres, que son sus jefes, son igualmente de naturaleza superior a sus pueblos. Así razonaba, de acuerdo con Filón, el emperador Calígula, concluyendo por analogía, que los reyes eran dioses o que los hombres bestias.

El argumento de Calígula equivale al de Hobbes y Grocio. Aristóteles, antes que ellos, había dicho también que los hombres no son naturalmente iguales, pues unos nacen para ser esclavos y otros para dominar>>.

Así razonaba Rousseau cuando trataba de definir el objeto de la investigación que iba a emprender en “El contrato social”.

<<Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación>>.

Esto afirmaba un joven presidente de la Diputación de Pontevedra, llamado Mariano Rajoy, en un artículo publicado en el diario El Faro de Vigo, allá por 1984, y creo que nadie puede negar un claro paralelismo entre lo que Rajoy defendía a finales del s. XX y lo que Rousseau combatía en el Siglo de las Luces como fuente de la tiranía.

Seguramente es injusto confrontar a cualquiera con lo que pensaba hace media vida. No sé qué opinaría ahora nuestro Presidente del Gobierno en funciones de lo que sostuvo entonces, ni me importa demasiado su postura personal al respecto, pero ya que sale a relucir la genética, no puedo evitar preguntarme si el talante del texto de Rajoy puede servir de muestra de un cierto “supremacismo” engranado en el ADN del PP como mal “sistémico” del partido, esa sombra de la personalidad que tiñe muchas comparecencias de sus líderes de un tono entre inhóspito y chulesco de: “¿Explicar yo? Yo no tengo por qué explicarle nada y, además, usted no lo iba a entender”.

Y a continuación me pregunto si en el “establecer siempre el hecho como fuente del derecho” al que alude Rousseau, tan característico de quien cree ser uno de los “elegidos”, no está precisamente el germen de esa pandemia que se ha ensañado con lo que fue el patrimonio común de todos los españoles de “buena estirpe” o no, una pandemia de nombre “corrupción”.

corrupción

Para quitarme el mal sabor de boca que me han dejado estas líneas, y para no seguir mezclando licores, terminaré con un poco más de Rousseau:

Aristóteles tenía razón, sólo que tomaba el efecto por la causa. Todo hombre nacido esclavo, nace para la esclavitud, nada es más cierto. Los esclavos pierden todo, hasta el deseo de su libertad: aman la servidumbre como los compañeros de Ulises amaban su embrutecimiento. Si existen, pues, esclavos por naturaleza, es porque los ha habido contrariando sus leyes: la fuerza hizo los primeros, su vileza los ha perpetuado.

Fuentes:

El contrato social – Editado por elaleph.com

http://www.huffingtonpost.es/2014/02/25/articulo-rajoy_n_4854338.html

Imágenes:

concienciapublica.com

centrodedebate.es

UN PASO MÁS EN EL CAMINO

“Gutta cavat lapidem non vi sed saepe cadendo” (Ovidio). O sea, “la gota que cae agujerea la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia en el caer”. Eso decían los viejos y simpáticos romanos, que de agua y de piedra sabían mucho, de lo que ofrece cumplida muestra el exterminio sistemático de cochinillos llevado a cabo en Segovia so pretexto de tantas y tan repetidas visitas para admirar la majestuosidad del inmortal acueducto.

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Y yo tomo como divisa ese adagio, porque ya sabe el amable lector que, haciendo de la necesidad virtud, todo hay que decirlo, me he empeñado en convertirme en el participante más NO laureado de los certámenes de microrrelatos que anualmente convoca Renfe Cercanías. Así es que desde aquí anuncio con inmensa alegría que acabo de dar un nuevo paso en la consecución de tan noble objetivo, ya que esta misma semana se ha fallado la presente edición del certamen y, una vez más, no es que no haya sido premiado, ojo, sino que he sido NO premiado, y, como sin duda no habrá escapado a la inmensa perspicacia del amable lector, la sutil diferencia de matiz que existe entre ambas proposiciones constituye todo un giro copernicano que me lleva en volandas de la derrota al triunfo en esta nueva batalla librada por el éxito de mi empresa.

Y ya sin más preámbulos, he aquí el microrrelato en 99 palabras que he presentado esta vez:

REFLEJO

Un nuevo amanecer; se abre la veda. Sin hacer caso del frío espero en el punto del andén donde suele parar la puerta del Cercanías. Un salto, un zigzag y gano dos metros que me permiten tomar el asiento que necesito. Respiro hondo; en unos segundos el tren empezará a alejarme de la luminosidad irreal del apeadero. Entonces la oscuridad exterior se cerrará sobre mi ventana como el diafragma de una cámara y, bañado el cristal sólo por la luz interior del vagón, en su reflejo saldrá por un instante del parapeto mi rostro aún sin máscaras.

Mi enhorabuena a los tres relatos premiados, a los que se puede acceder a través de este enlace:

http://www.renfe.com/viajeros/cercanias/madrid/Relatos/relatos_ganadores2016.html

De ellos, dos me encantan.

TUFILLO PATRIMONIALISTA

Escribo sobre este tema con retraso, o tal vez antes de tiempo, pero a menudo uno está sometido a la tiranía, o al menos al mandato (nunca mejor aplicado, como vamos a ver), de las circunstancias.

Entre las críticas a nuestro sistema político emanadas con mayor fuerza del 15-M estaba la relativa al “déficit democrático”, como consecuencia de la falta de respeto de las instituciones políticas a la voluntad del pueblo, puesta de manifiesto con especial crudeza cuando las mayorías parlamentarias se apartan radicalmente de los programas electorales en que se basó su elección.

Esto ha llevado a cuestionar la prohibición contenida en el art. 67.2 de nuestra Constitución: “Las Cortes Generales no estarán ligadas por mandato imperativo”. ¿Cuál es el origen y el sentido de esta prescripción constitucional?

Durante la época medieval cada estamento social se hacía representar en las asambleas por medio de mandatarios pertenecientes a él y ligados a sus instrucciones, de obligado cumplimiento, con posibilidad de revocación del mandato en caso de apartarse de ellas. Esto es lo que se conoce por “mandato imperativo”.

La prohibición del mandato imperativo surge con la Revolución Francesa. Desde el punto de vista teórico, la misma se suele asociar a la idea de soberanía nacional. La Nación se consideraba una “persona moral” distinta y superior a la suma de sus individuos o de cualesquiera agrupaciones éstos pudieran formar. Los diputados no representaban ni a quien los eligió ni a nadie en concreto, sino que se los designaba para que sustituyan a los electores en la formación de la voluntad nacional, mientras éstos ya sólo tenían que preocuparse de perseguir su interés particular; de ahí la prohibición de que los representantes se obligaran al cumplimiento de cualquier tipo de instrucción. Una de las consecuencias de este esquema de representación sustitutiva, propia del Estado liberal, fue la “patrimonialización” del escaño, puesto que el poder del votante se agotaba en la elección del representante, sin que éste, una vez elegido, debiera lealtad a nadie, por lo que en la práctica podía considerarse “dueño” de la representatividad conferida.

La transformación del Estado liberal en Estado democrático se cimenta sobre la progresiva universalización del sufragio y la aparición de los partidos políticos, cuerpos intermedios entre el individuo y el Estado que contribuyen a configurar la opinión de los electores, aglutinan los sufragios en torno a diferentes ideologías y dirigen el voto de los parlamentarios elegidos en sus listas quienes, en el marco de este esquema de representación, se supone que defenderán el programa con el que se presentaron a las elecciones y, en caso de poder formar gobierno, ajustarán tanto como sea posible su actuación al mismo. Pese a un cambio tan significativo, la prohibición del mandato imperativo del Estado liberal al Estado democrático y, de hecho, nuestra Constitución la recogió de otras varias pertenecientes a nuestro entorno jurídico.

¿Qué hacer con la prohibición del mandato imperativo? ¿Es esta la barrera jurídica que nos separa de la democracia real en el ámbito parlamentario?

El Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado sobre cómo entender tal prohibición en el marco de nuestro sistema de “representación representativa” y no sustitutiva, como en el caso del Estado liberal. Conforme explica el Profesor Presno Linera en uno de los enlaces que acompaño más abajo, la interpretación que sostiene el máximo intérprete constitucional es que:

Ahora la representación debe ser representativa y no sustitutiva, y para ello es necesario el establecimiento de una fórmula electoral de asignación proporcional de escaños, como elemento imprescindible para dotar de verdadero pluralismo a un sistema político, pues permite que cada opción política tenga una presencia en las instancias de decisión ajustada al respaldo electoral obtenido y, en consecuencia, a su implantación social (el resaltado es mío).

Y concluye:

Esta nueva configuración del instituto de la representación otorga un sentido diferente a la prohibición de mandato imperativo que sigue vigente en los textos constitucionales que instauran el Estado democrático de Derecho, en el que la mencionada prohibición sólo puede tener un sentido funcional: no hay sometimiento a ningún tipo de mandato porque el representante se debe únicamente a la representatividad que porta y que se configuran en las urnas, en la voluntad política de un sujeto jurídico, el cuerpo electoral. Lo que ahora se busca es que los elegidos respondan a lo elegido por los ciudadanos (…) (el resaltado es mío).

En definitiva, la única forma de entender la prohibición del mandato imperativo con un encaje sistemático dentro de la totalidad del texto constitucional es, no como una patente de corso para que los partidos traicionen a quienes depositaron su confianza en ellos, sino, al revés, como una salvaguarda frente a la tentación de los partidos políticos de “patrimonializar” la representatividad de los parlamentarios obligando a éstos a apartarse de la voluntad expresada por los electores (que funcione o no en la práctica es otra cosa).

Muy interesante (o no), pero, ¿a qué viene ahora todo esto? Pues viene, al menos a mi cabeza, al hilo de las pasadas (y quizás de las futuras) negociaciones para formar gobierno que han tenido lugar recientemente, en cuyo marco al menos PSOE y Podemos han sometido a votación entre sus afiliados la posición que debían adoptar sus representantes parlamentarios. En mi opinión, esto supone desconocer que los partidos políticos son un engranaje a través del cual pueden participar en las más altas instancias de decisión las diferentes opciones políticas presentes entre los ciudadanos que conforman el cuerpo electoral, y no sólo sus respectivos afiliados. Así, lo que se ha puesto de manifiesto es que, bajo un ropaje formalmente democrático, puesto que una consulta ha precedido a la decisión tomada por los líderes de ambas formaciones, en los políticos sigue instalada una concepción patrimonialista de la representación parlamentaria, aunque ahora a favor de cada partido, no de cada diputado.

Creo que hay ocasiones, y la que acabamos de vivir ha sido una de ellas, en las que quien es un líder, y no simplemente un jefe de partido, debe ser capaz de interpretar una voluntad política que va mucho más allá de la de los propios afiliados y alcanza a todos los ciudadanos que se identifican con la opción política que encarna aquél. Y quien de verdad es un líder también debe ser capaz de asumir el riesgo político que esa interpretación comporta.

jefe-vs-lider

Tras el fracaso de las negociaciones para formar gobierno, Mariano Rajoy dijo en unas declaraciones que ahora eran “ellos” (supongo que se refería a los políticos) quienes tenían que pactar con los ciudadanos, y así nos dio un nuevo ejemplo de la concepción patrimonialista de la representación parlamentaria a que se apega la clase política, como si ésta, “per se”, ostentara un poder que le permitiera negociar con los ciudadanos aun antes de ser elegidos por éstos. Por eso, cualquier partido que de verdad aspire a llevar a cabo una “nueva política” debería empezar por desterrar el más mínimo tufillo “patrimonialista” en cuanto al poder político. Yo confío en que Pablo Iglesias, que no sólo es politólogo, sino más inteligente que yo, acabe por tomar conciencia de que para ser progresista no hay más remedio que ahondar primero en la raíz de las cosas.

 

Fuentes:

http://representacionrealya.es/?p=101

https://antoniogarciatrevijano.com/2007/03/06/mandato-imperativo/

http://digibuo.uniovi.es/dspace/bitstream/10651/29015/1/Prohibicion.pdf

 

Imagen: evelinruz.com

AFRENTA

En un lugar de estos lares de cuyo nombre me duele acordarme, hace tiempo que malvive un mastín de carnes flacas y mirada triste que evita al ser humano como a la peste, aunque sus desventuras todavía no han logrado borrarle por completo los rasgos de lo que en mejores días debió de ser una soberbia planta, y hasta podría decirse que aún tiene un aire dulce.

Los animales domésticos, y en especial los perros, que son para mí una debilidad, encierran toda la energía de la naturaleza, pero a la vez están completamente a merced de nosotros.

¿Es que la naturaleza nos afrenta de tal modo al alejarnos de su seno mediante el regalo, o la maldición, de la conciencia individual como para que haya quien necesite vengarse de ella en los perros? ¿Y si uno de aquéllos llega a sentir que el dolor es demasiado grande para sobrellevarlo solo y se encuentra en una situación de poder sobre otras personas…?

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Cuando presencies una crueldad “nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

Foto: dreamstime

LIBERTAD vs. SEGURIDAD?

Interesante vídeo (en inglés):

Creo que merece dedicarle los seis minutos que nos pide esta web – http://www.liberties.eu/en – y a partir de ahí, quizás, compartirlo.

A mí lo primero que me sugiere el video es como muchos franceses, aún bajo el impacto de los atentados de París, se echaron a la calle para protestar contra las medidas impuestas por las leyes que pretendían protegerlos del terrorismo.

No sé si el amor a la libertad se lleva en los genes, pero estoy convencido de que el vigor de esa facultad tan exclusiva del corazón humano -lo que es como decir tan hermosa – se estimula notablemente con la experiencia histórica de que el poder responde.

Por desgracia, lo que ya fue una realidad para nuestros vecinos hace más de doscientos años, en España aún pertenece al género de la ciencia ficción.

 

 

EL QUIJOTE Y EL BIG BANG

El “golpe” que aparece en el minuto 00,32 de este episodio del programa “José Mota Presenta”

me recordó a un pasaje del Capítulo XXII de la primera parte de El Quijote, “De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no querían ir”:

“Llegó, en esto, la cadena de los galeotes, y don Quijote, con muy corteses razones, pidió a los que iban en su guarda fuesen servidos de informalle y decille la causa, o causas, por que llevan aquella gente de aquella manera.
 
Una de las guardas de a caballo respondió que eran galeotes, gente de Su Majestad que iba a galeras, y que no había más que decir, ni él tenía más que saber.
 
-Con todo eso -replicó don Quijote-, querría saber de cada uno dellos en particular la causa de su desgracia.

Añadió a éstas otras tales y tan comedidas razones, para moverlos a que dijesen lo que deseaba, que la otra guarda de a caballo le dijo: -Aunque llevamos aquí el registro y la fe de las sentencias de cada uno destos malaventurados, no es tiempo éste de detenerles a sacarlas ni a leellas; vuestra merced llegue y se lo pregunte a ellos mesmos, que ellos lo dirán si quisieren, que sí querrán, porque es gente que recibe gusto de hacer y decir bellaquerías.
 
Con esta licencia, que don Quijote se tomara aunque no se la dieran, se llegó a la cadena, y al primero le preguntó que por qué pecados iba de tan mala guisa. Él le respondió que por enamorado iba de aquella manera.
 
-¿Por eso no más? -replicó don Quijote-. Pues, si por enamorados echan a galeras, días ha que pudiera yo estar bogando en ellas.
 
-No son los amores como los que vuestra merced piensa -dijo el galeote-; que los míos fueron que quise tanto a una canasta de colar, atestada de ropa blanca, que la abracé conmigo tan fuertemente que, a no quitármela la justicia por fuerza, aún hasta agora no la hubiera dejado de mi voluntad”.

Yo no sé si El Quijote es una especie de Big Bang literario, que todo lo que sucede en el universo de la creatividad “discursiva” acaba señalando hacia él. De lo que sí estoy convencido es de que es uno de esos libros lo suficientemente grandes como para poder hacerse, a la vez, tan pequeños como uno quiera y seguir inspirando, desde una tesis doctoral a una parodia televisiva, cuatro siglos después de ver la luz.

Vayan estas líneas como pequeño homenaje a Miguel de Cervantes, un autor que siempre creí insufrible y que ha resultado ser sorprendentemente “amigable”, y a ti también, profe: te ha costado cuarenta años, pero has terminado por salirte con la tuya.

Fuente: spanisharts.com


Una frase:

"El tiempo es lo que impide que todo suceda de golpe."

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